esta vez la sexta de Temporada Grande, al cortarle las orejas a los tres primeros toros de lidia ordinaria el español Julián López El Juli, Arturo Saldívar y Diego Silveti, e una tarde de ebullición en la plaza México.
La pausa fue la clave de Julián al ligar seis Lances de manos bajas al recibo, quitar con quietud por Chicuelinas anclado en el punto de cite y encontrar, a partir de pulsar la muleta en la izquierda el tiempo y aire, adecuados en compás abierto para engarzar hasta doce Naturales largos, sentidos y rítmicos; una vez hormado ese lado, “Juli” también se dio a engranar Derechazos de vuelta entera y aunque el pinchazo fue arriba no demeritó la templada faena al depositar una entera en los alto y entre gritos de “Torero, torero” recibir las orejas de “Huizache” en arrastre lento.
Entonces apareció la enjundia de Arturo Saldívar al aprovechar la embestida de largo y quitar por Chicuelinas alternadas con Tafayeras. Una vez el arranque metros atrás se fue a los medios para sumar hasta cinco series, explotando el ánimo al sacarse de la manga Capetillinas cuando el toro se le quedaba corto y ya se escuchaba el consagratorio coro “Torero, torero”. El remate de faena se fue al máximo al exponer cuerpo por delante las rectas arrancadas en Joselillinas y como depositó la entera tendida en buen sitio, le otorgaron las dos orejas del bravo “Garambullo”.
El tenor de la emoción lo mantuvo a tope Diego Silveti con el bravo y emotivo “Ocote” desde el quite por Saltilleras ajustadas y con ese poder natural de trasmisión dejó ver la verticalidad al iniciar por alto en los medios por Estatuarios, alternar el toreo por ambos lados y sellar las tandas con apuesto Desdén, sin embargo en un par de Capetillinas la faena se fue para arriba y como también cerró por Joselillinas y Arrucina, la entera, aunque tarda en doblar, fue premiada con las orejas del de Los Encinos, de vuelta en el arrastre.
Cerrado este primer capítulo decayó el cierre en el cuarto, quinto y sexto para toreros de a pié, pues corto y remiso fue el de Juli; flojo de remos el de Saldivar y salvo la salida al tercio de Christian Sánchez por un par de Poder a Poder, Diego no tuvo materia para redondear al igual que sus alternantes.
Sin embargo el delirio de unos 35 mil espectadores ha sido un marco imcomparable para esta memorable corrida, iniciada por el buen toreo a caballo de Mónica Serrano frente a un bravo de De Santiago en el que lució en fierros de castigo y banderillas, no así con el rejón de muerte al dejar en un segundo viaje un bajonazo por el que los aplausos se transformaron en pitos.
La salida a hombros de la tercia fue el marco a un cierre triunfal, no obstante el segundo capítulo, pues lo hecho hirviendo la sangre nadie lo borra.
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