Se han lidiado seis toros de Celestino Cuadri, bien presentados y de escaso juego.

José Pedro Padros El Fundi: Silencio y pitos.
Iván Fandiño: Vuelta al ruedo y oreja.
Alberto Aguilar: Ovación y silencio tras aviso.

Detalles:
El picador Juan Carlos Sánchez recetó un buen puyazo al tercero de la tarde.

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Fin de feria y corrida decepcionante la que envió Fernando Cuadri a Madrid, toros con presencia, volumen, altura, pero vacíos de todo. Solo destaca la firme actuación de Iván Fandiño con ambos toros de su lote, sobre todo con el quinto del festejo al que le cortó una muy merecida oreja.

El primer toro de la tarde fue un auténtico tren de mercancías, toro largo, con hondura y 618 kilos en todo lo alto, que apenas ofreció lucimiento de salida, con el que Iván Fandiño realizó un vistoso quite por chicuelinas, rematadas con una media muy torera. En la muleta de su matador, El Fundi, tampoco estuvo por la labor de lucirse, ejemplar que recortó el viaje desde un principio y no tenía un pase, así que Fundi se limitó a hacer un trasteo de castigo por las piernas. Lo despachó de una media estocada de rápido efecto.

Con el cuarto del festejo El Fundi no lo vio claro en ningún momento, toro que recibió tres señores puyazos y que a la muleta llegó parado y sin movimiento, faena de castigo y feo bajonazo para finiquitar una tarde que no será recordada por el bueno de José Pedro.

El segundo del festejo no fue un toro fácil, embestía arrollando y al menor descuido tiraba la cornada. Iván Fandiño demostró que es un torero poderoso y que no se arruga, lo logró templar en las primeras series por el derecho sacando buenos muletazos, para torear al natural se lo sacó más allá de las rayas del tercio y sacó una tanda importante que el público rápido supo reconocer. Entró a matar muy decidido y cobró una estocada entera que el toro tardó en acusar. Hubo petición pero no la suficiente para otorgar el premio de la oreja.

Al quinto le recetó unas grandes verónicas que el público jaleo desde la primera, rematadas con dos buenas medias. Brindó el toro al público. Gran comienzo de faena por el pitón derecho donde sacó dos grandes series con derechazos templados y con gusto y que conectaron rápido con el aficionado. Más brusca fue la embestida por el pitón izquierdo por donde solo instrumentó dos series que el toro protestó, remató la faena con unas ceñidas manoletinas. Entró como un león a matar cobrando un sensacional espadazo, saliendo trompicado del embroque.

El tercero de la tarde fue otro señor torazo, con volumen y presencia en la plaza, derribó en la primera entrada al caballo, pero en la segunda se arrancó de lejos y el picador Juan Carlos Sánchez se agarró en todo lo alto. Muy ovacionado el puyazo y el picador.

Con este toro Alberto Aguilar comenzó faena doblándose por bajo, ya en la vertical el toro mostró las malas intenciones desde el principio y en el segundo muletazo por el derecho le propinó una monumental voltereta pegándole por los dos pitones pero sin llegar a calar el pitón. Se repuso Alberto y al volver a la cara del toro sufrió una espectacular colada que a punto estuvo de mandarlo otra vez a la enfermería, como el toro vio que no pudo con su contrincante se rajó y a Aguilar no le quedo más remedio que fajarse en una faena de castigo. A la hora de entrar a matar el toro volvió a esperar al matador para ponerle los pitones en el pecho y mandar otra vez a la arena al valiente diestro madrileño. Lo más importante en este toro es ver a Alberto Aguilar salir por su propio pie de tan difícil envite.

Con el sexto poco pudo hacer, fue una lucha de un torero contra un muro y así es imposible.

Foto: las-ventas.com

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