Si fuésemos capaces de ver hacia adentro, descubriríamos al enemigo en nuestras entrañas.
Lo del domingo en Maracay es prueba fehaciente de ello. Una Autoridad complaciente, y cómplice de una empresa que reunió ocho toros, una manipulada novillada en la que hubo un astado sin hierros y marcas de procedencia y los de lidia ordinaria con sus astas descaradamente manipuladas.
Estos hechos flagrantes, abonados con la permanente violación de los reglamentos durante la lidia, convierten a los representantes de la autoridad taurina en los enemigos de los toros, y al espectáculo en penosa mojiganga.
Así las cosas, la torta tuvo su guinda en el sexto novillo de lidia ordinaria, descaradamente manipulado, de gran nobleza y obediencia al que César Vargas Girón toreó como se puede torear una noble vaquilla en un tentadero, y para la que el público, complaciente con todas las violaciones antes señaladas exigió fuese indultado. El torero solicitó autorización de la moralmente desautorizada Comisión Taurina, sin lograrlo. Mató de bajonazo y descabello que quisieron tapar el sol con un dedo concediéndole una oreja al espada. Girón, dubitativo si cogía la oreja, la rechazaba, temeroso de una sanción, confundido él y el público provocó una reacción de pitos y gritos ofensivos, abucheos a la presidencia, primero, y más tarde al propio torero.
Una tarde de ocho toros, penosa y denigrante, para quienes viven de esta mentira “una tarde de triunfó” porque se entregaron seis orejas a la melé taurina que se padeció en la arena del Calicanto, ausente la emoción del toro íntegro que es la base de la fiesta.
Agreguemos a estos desaguisados vividos en la plaza de toros, por empresa, público y autoridad, la prohibición por parte de las autoridades municipales de promover los espectáculos taurinos con carteleras en las calles de Maracay, vender cerveza en los alrededores de la Maestranza y dentro de la plaza, como de ahora en adelante lo ordena la Ley.
¿Última corrida de toros en Maracay?
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Ficha del festejo.
Plaza de toros de Maracay, domingo 18 de septiembre. TOROS: el primero de dudosa procedencia – aunque lo anunciaron como de Paispamba (¿)-, sin hierros o marcas que le identificaran; 4 de Campo Pequeño, sardinas con sus astas manipuladas, y un toro de “Ernesto Gutiérrez”, terciado y con dos topochos por astas. ¡Impresentables las reses! Dos astados para rejones, groseramente desmochados.
Otto Rodríguez: Pitos y dos orejas.
José Cariel El Amarillo: Silencio y una oreja regresada desde el destasadero.
César Vargas Girón: Dos orejas y una oreja, con bronca por no haberle perdonado la vida al becerrote.
José Luis Rodríguez: Silenciosa y aburrida actuación.
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