Con un sol radiante, un cielo azul en todo su esplendor fue el marco para que se llevara a cabo la tienta, que resultó por demás extraordinaria.
El primer matador en echar capa fue Guillermo Ibarra, quien se dio gusto toreando, una vaca muy buena y donde corrió la mano, con temple y asentada cadencia, el torero entendió a su encastada vaca y por ello ha quedado satisfecho probando la sangre brava de este hierro.
Hernán Ondarza fue el segundo espada, le correspondió otra becerra extraordinaria, a la cual la toreó muy bien, con calidad y gusto corriendo la mano por ambas manos, la astifina vaca tuvo fijeza, recorrido y bravura.
El Geno de igual manera le salió a una vaca muy buena donde en su trasteo se caracterizó por muletazos largos y templados, de calidad y buen gusto.
Cabe hacer mención que los bovinos que pudimos apreciar ese día, provenían del encaste mexicano y una de Parladé.
En ese mismo lugar lleno de tradición taurina nos enteramos que Guillermo Ibarra tiene por torear un festival en el cortijo San Felipe y una corrida en San Pedro Garza García. De igual forma en los próximos días Hernán Ondarza matará una corrida de toros y participará en un festival en San Pedro Garza García.
Alberto Galindo El Geno, quien se encuentra en su campaña de despedida toreará su última tarde por el mes de junio para cerrar su carrera con 400 corridas.
Al final de la tienta los ganaderos ofrecieron a la selecta concurencia una exquisita comida, misma que terminó en una agradable tertulia que tuvo como escenario la hermosa finca, de la ganadería de El Vergel.
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