Se lidiaron astados bien presentados pero de mal juego, excepto el quinto que se prestó más y recibió palmas en el arrastre.
César Delgadillo: Al tercio.
Víctor Mora: Pitos
José Manuel Montes: División de opiniones
Roberto Galán: Al tercio.
Antonio Romero: Vuelta al ruedo.
Gerardo Adame: Oreja con división.
Incidencias:
Destacaron en banderillas Gustavo Campos y Ricardo García Caminito, este último saludó en el tercio. Hubo palmas para la actuación del picador Mauro Prado.
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Lo que parecía sería una tarde de múltiples emociones resultó una jornada en la que hubo actitud, voluntad y entrega por parte de los toreros, pero el ganado no aportó lo requerido para ser una tarde redonda.
César Delgadillo puso el corazón de por medio al recibir al astado con una larga afarolada de rodillas en el centro del redondel, pero la fuerza con que saltó a la arena el burel hizo que rematara fuerte en un burladero, tanto que se golpeó el testuz y esto pareció afectarle ya que dobló las patas el resto de la lidia. Delgadillo brindo la muerte de este ejemplar al gobernador del estado Carlos Lozano de la Torre, posterior al brindis se dedico a intentar por todo, pero las embestidas descompuestas del astado se lo impidieron. Garra y decisión pero poco había que hacer. Se llevó un susto a la hora de entrar a matar pero no pasó a más. Media estocada para que la gente lo invitar a saludar al tercio.
Víctor Mora esta tarde estuvo un tanto desdibujado ante el negro de buena presencia que empujó en varas. Mora comenzó por bajo doblándose con él para llevarlo de tala a medios, el burel levantó siempre la cabeza y puso en complicaciones al de Aguascalientes a quien esta tarde vimos con reservas no mostrando esa actitud de otras tardes. Al final le puso más entrega pero el burel ya estaba completamente aplomado. Múltiples fallas con los aceros y al doblar el burel Mora escuchó una fuerte música de viento.
Otro que tuvo el santo de cabeza esta tarde fue el local José Manuel Montes, le tocó un hermoso castaño bien presentado pero que desde un inició huía de capotes en señal de mansedumbre. Montes naufragó en un mar de complejidades, sin la colaboración del burel era difícil crear una estructura de fondo y la gente le cayó encima. Mató de entera caída para irse entre una marcada división de opiniones.
El español Roberto Galán tampoco tuvo materia prima para hacer el buen toreo, sin embargo dejó muestra de actitud al nunca desistir en su tarea de agradar a la afición. Las pocas embestidas que tenía eran a media altura y levantando la cara al final del muletazo, Galán abrevió dejó estocada entera para ser invitado a saludar al tercio.
El astado que se prestó más para el lucimiento fue el quinto de la tarde, un negro más emotivo y con recorrido correspondió al zacatecano Antonio Romero quien para muchos era una completa incógnita y terminó siendo una grata sorpresa. El joven zacatecano recibió a este burel con dos largas afaroladas de rodillas al hilo de tablas para ya de pie seguir con verónicas lentas y el remate con media de finura.
De muleta el de la cuidad de la cantera rosa prosiguió con tandas muy tersas y acompasadas en una labor que fue creciendo como la espuma, por derecha la serenidad y por izquierda la largueza que provocó la respuesta inmediata de la genta que ya para esas alturas quería despertar del letargo y el joven de Zacatecas lo logró, se escuchó la pelea de gallos en las alturas y aquello explotó en emociones. Al final pases de vuelta entera y sanjuaneras en total conexión con el tendido, pero la buena labor no fue rematada con el estoque ya que falló en dos ocasiones y la tercera lo hilvanó, lastima pues dejó ir un importante triunfo y posiblemente la oreja de oro, la gente lo invitó a dar la vuelta al ruedo y para el burel las palmas en el arrastre.
El novel torero hidrocálido Gerardo Adame se enfrentó al sexto de la tarde otro bien presentado astado que se arrancó de largo a los piqueros y empujó con fuerza. Gerardo quitó por tafalleras para rematar lucidamente mostrando el envés del percal y llevándose las ovaciones.
Con la tela roja en la mano Adame se enfrentó a las embestidas rebrincadas del burel que estuvo pendiente de sus piernas por el lado derecho, Gerardo ajustó en demasía las distancias aguantando enormidades los feos gañafonazos con estoica actitud. Fue una labor de tesón, de entrega y garra extrayéndole a cuentagotas las pocas embestidas, por izquierda la misma situación pasándoselo luego con pases por la espalda a milímetros de la taleguilla, al final dejó medio espadazo, luego estocada entera para que se le entregara la oreja que provocó la división de opiniones en el tendido.
Algunos pedían que la oreja de oro fuera para el de Zacatecas, peor como el único premio cortado fue para Adame, la oreja de oro fue a parar a manos del hidrocálido.
Ambas actuaciones fueron dignas, diferentes en su concepción, la de Romero fue solida y armoniosa gracias a las buenas maneras del zacatecano y debido a la buena colaboración del burel, pero sus múltiples fallas le impidieron cortar la oreja. Y la de Adame fue de entrega, de garra, de aguante ante un astado que no ofrecía nada, toda la labor fue del muchacho, la oreja fue pedida y otorgada. Lo rescatable de esta situación es que independientemente de los injustos reclamos y las diferencias de opinión es que se tiene enfrente a dos jóvenes coletas que aún tienen mucho por aportar a la fiesta, dos jóvenes con talento que seguro se querrán ver las caras pronto en el ruedo.
Foto archivo.
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