Con un tercio de aforo, se jugó un encierro bien presentado de la ganadería de Jaral de Peñas, en general se dejaron meter mano, sobresaliendo el corrido en cuarto lugar que recibió los honores del arrastre lento.
Antonio Barrera: Oreja y palmas.
Ignacio Garibay: Oreja y palmas.
Octavio García El Payo: Oreja en el único que mató.
Incidencias:
Al caer el 5° toro cayó un fuerte aguacero por lo que la gente abandonó el coso y se suspendió el festejo.
El 4° burel que le correspondió a Barrera se lesionó el remo derecho después de ser picado.
Crónica en breve.
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Grandes faenas se han consumado este 30 de abril, donde en España ha hecho historia Jose Mari Manzares en Sevilla y de igual manera Alejandro Talavante pasó al recuerdo de la afición hidrocálida, pues ambos han tenido el privilegio de perdonarle la vida al animal más bello que existe en la tierra “El toro de lidia”.
Mientras esto sucedía llegábamos a otra pequeña población, pero no menos importante, del Estado de México, lugar donde nació esa gran figura del toreo que todos conocemos, don Silverio Pérez, otro coleta que al igual que los dos españoles citados también edificó su historia dentro de la tauromaquia. Ahí compartimos con la poca asistencia que se hizo presente en un cartel donde los espadas salieron a jugársela pero sin llegar a trascender.
Los tres toreros han estado en la misma magnitud, y por ello el respetable les ha premiado con una oreja que cada uno paseo con satisfacción.
La labor de Ignacio Garibay destacó sobre sus dos compañeros quien con cadencia, ritmo y temple estructuró dos faenas que llegaron hondo a los tendidos, de sus dos toros sacó provecho y sino es por fallar con el acero en el segundo toro, tal vez estaríamos hablando de un triunfo importante. Lo que sí hay que rescatar es que el diestro avecindado en Querétaro, ya llegó a un nivel de torero bueno pero aún está lejos de una figura.
Indudable el oficio de los españoles eso siempre se comenta, pero Antonio Barrera se ha quedado en dos faenas correctas, la primera rubricada de buena forma y la otra con fallas, el hecho es que entre el público y el diestro europeo faltó conexión, tal vez porque no se entregó del todo.
Después de ver torear varias veces a Octavio García El Payo y de apreciar su faena de este día con el único toro que tuvo en suerte matar, me pareció estar viendo una totalmente similar y sino apunten para la otra: Con el capote lleva a su toro con chicuelinas al paso, después quita por chicuelinas nuevamente. Con la muleta el péndulo siguiendo su toreo por arriba y por abajo, un par de tandas por ambos lados, las bernardinas y a matar. Miren me sorprende que ya me sé de memoria esta faena…
Repetir la mismo en cada trasteo, es llegar al conformismo y cuando un artista no se renueva o no crea lo que su imaginación le dicta, termina en la trivialidad, después en el aburrimiento y… Creo yo que El Payo no va por el camino indicado, espero equivocarme.
Se agradece al ganadero y al empresario haber traído un encierro bien presentado para el coso texcocano, desafortunadamente la gente no respondió al llamado, pero estoy seguro que la publicidad de boca en boca llegará a los oídos de aquellos taurinos que se han alejado por no encontrar en los cosos al auténtico toro.
Foto: Julián Herrera.
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