Quien se ha dado a la tarea, como eventualmente sucede con muchos políticos de cuarta que no saben cómo llamar la atención, de promover una iniciativa de ley para impedir que se realicen corridas de toros.

Este personaje, que por cierto vive del erario público, sí, incluidos los impuestos en materia taurina, forma parte del Partido Verde y su propuesta va más allá.

Resulta que también quiere que todos los animales domésticos sean registrados ante la Secretaría de Desarrollo Sustentable para que a las mascotas les sea colocado un chip, un tatuaje o algo parecido a manera de identificación oficial.

Lógicamente, esa identificación tendría un costo y adivinen ¿para quién? Lógicamente para nosotros los contribuyentes.

Peor tantito, este diputado, no se si existan categorías entre ellos, pero de ser así, seguramente es de cuarta, se ufana al decir que esa ley es la más “urgente” de Nuevo León.

Es decir que las personas, los votantes, no le importan en lo más mínimo. El estado de Nuevo León, como la mayoría de estados fronterizos, atraviesa por una dura crisis de inseguridad generada por el narcotráfico y a este individuo le preocupa más ponerle un chip al perrito de casa que hacer reformas de fondo para castigar a los que tienen al país pendiendo de un hilo.

En el tema taurino, seguramente le ha pasado de noche que genera impuestos, que es una gran fuente de trabajo para personas incluso de la tercera edad, porque es habitual que en las plazas, los acomodadores sean personas mayores que se están ganando algún dinero extra que tanta falta hace en todos los hogares.

Qué tristeza da que la clase legislativa del país, o por lo menos alguna parte de ella, enfoque sus esfuerzos en cosas meramente mediáticas, debido a que su poca capacidad intelectual no les permite hacer propuestas de mayor envergadura para hacer de este país un país mejor.

El momento por el que atraviesa nuestro México lindo y querido, hace obligatorio que las autoridades trabajan realmente a favor de la ciudadanía y no en el beneficio personal o partidista de cara a las elecciones.

Me da asco, y lo digo como mexicano antes que como aficionado a la fiesta brava pues yo respeto a los que no les gusta el arte del toreo, que políticos a los que se les paga de mis impuestos, no hagan nada a favor del país y quieran, por cualquier medio, hacerse notar.

Hablar de que si se prohíben las corridas de toros representaría, prácticamente, la extinción del toro bravo, abarcaría más espacio aún y ese tema lo dejaremos para otra ocasión.

Repito, me indigna que ese sujeto, apunte usted su nombre, Juan Carlos Holguín, diga que esa ley es preponderante en Nuevo León, cuando el narcotráfico se está apoderando del estado ante la complacencia de políticos de ínfima categoría como ese señor.

Lo peor es que, como se menciona líneas arriba, cobra de los impuestos de todos los que trabajamos.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Qué importante apoderado y empresario regresó de Costa Rica con renovados bríos para continuar apoyando toreros de Jalisco?

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