En el nombre llevaba el peso, Miguel Alemán.

Su abuelo, que fuera Presidente de la República Don Miguel Alemán Valdez recreó en sus manos un capote de paseo que le obsequiaron Rafael Rodríguez y el español Manolo González.

Su padre, Miguel Alemán Velazco, llegó a ofrecer un cheque en blanco para obtener un similar capote con la efigie de la Virgen de Guadalupe a David Silveti.

Y de ese gusto de sus antecesores, Miguel Alemán Magnani hizo suya la fiesta pero no como simple aficionado, sino como todo un señor empresario de la plaza México.

Todo se inició al acudir, llevado por su padre, a una corrida en compañía de dos de sus hermanas. Al dársele curso al paseíllo, el niño más pequeño escogió para triunfar al torero que iba vestido de rojo, mientras las hermanas elegían al de verde una, y al de azul la otra.

El de rojo al descubrir a la familia le brindó el toro al niño. El torero llevaba por nombre Manolo Martínez. Para Miguelito, el haber recibido la oreja de un toro fue como un máximo trofeo…Con el tiempo, de este matador vendría el impulso para asumir la empresa.

Una de las siglas de ALFAGA, empresa que relevó al Patronato Taurino en 1990, correspondía a Alemán Magnani. La gerencia fue ocupada por Víctor Curro Leal a lo largo de tres años con sus tres ases: Eloy Cavazos, Curro Rivera y Miguel Espinosa Armillita. En ese inter confirmaría alternativa el valenciano Enrique Ponce y el colombiano César Rincón.

A partir de 1993 en forma directa y única Alemán III asumió la empresa por la que desfilarían como gerentes: Arturo del Olmo, Rafael Herrerías en varios periodos, José Martínez Vertiz, la dupla Curro Leal-José Antonio González “Chilolín” y el último, de brillante paso, Pablo Alvárez “Palillo”.

Bajo su organigrama, los españoles por aquello de la “Mili” (Servicio militar) fincaron su carrera: José Tomás y Julián López “El Juli”. Enrique Ponce entró en romance con el público. Y se dio en grande en triunfo de los Manolos: Martínez como ganadero y Mejía, matador.

El desfile de diestros hispanos fue de lo más completo, desde el mas modesto hasta la figura señera, Paco Ojeda; emotivas, las despedidas de José Mari Manzanares y El Niño de la Capea. Lo más granado del rejoneo con Pablo Hermoso de Mendoza al frente.

Alemán Magnani vistió de figuras cada temporada. Bajo su férula el 5 de febrero se volvió importante para celebrar ininterrumpidamente la fecha de aniversario inaugural de la plaza en los últimos veinte años recientes.

Las faenas más sentimentales fueron escritas por David Silveti. El mayor número de salidas a hombros consecutivas, ocho, corresponden a Arturo Macías. Y deja en la cumbre a Joselito Adame.

Lógicamente la estadística esta llena de números en corridas, novilladas y encierros. Indultos, cortes de rabo y por qué no, broncas, intrínsecas en la fiesta. Y qué decir del vuelo de “Pajarito” a la barrera.

El balance está a favor. Miguel Alemán Magnani deja en manos de su amigo Javier Sordo, este en sociedad con Alberto Bailléres, el curso de la fiesta. Por todo ello, gracias por 25 espléndidos años.

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