Juan José Padilla: Palmas y ovación.
Rafaelillo: Silencio y silencio tras aviso.
Serafín Marín: Silencio y silencio.
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Llego el día de los Miuras, y como siempre la divisa de Zahariche mando un encierro con peso y cuajo pero vacío en su interior, sin nada de casta ni con nada de lucimiento para los toreros. Sin embargo destacó Rafaelillo con el quinto pero perdió la oreja por el continuo fallo con la espada.

Juan José Padilla estuvo a un gran nivel con un pedazo de toro de 695 kilos del hierro de Miura, que se dejó con el capote y que lució en banderillas, donde destacó el último par muy ajustado al violín. En la muleta se vino pronto abajo por el pitón derecho y se defendió desde el primer muletazo echando la cara arriba, por el izquierdo se dejó algo más, pero Padilla no terminó de acoplarse por dicho pitón. Mató de pinchazo y estocada. Al salir del encuentro de muerte, Padilla se dio cuenta de que se había cortado con la espada.

Con el cuarto se lució con el capote por mediación de un quite por faroles muy vistosos. En la muleta realizó la faena en los terrenos que el toro marcó en todo momento, en tablas, tuvo labor larga y llena de entrega donde destacaron lances sueltos entre tandas. Mató de estocada entera, se le pidió la oreja pero el presidente no considero mayoritaria la petición y todo quedo en una fuerte ovación.

Rafaelillo se estrelló con el parado segundo, otro ejemplar de Miura con peso, 640 killos, el toro mostró calidad en el caballo, pero en la muleta se paró y por más que intentó el matador sacar pases de uno en uno el toro a penas se movió del sitio. Mató de un espadazo y su labor fue silenciada.

Al quinto de la tarde lo recibió con una larga cambiada de rodillas. Ya en la muleta le realizó una faena de mucho oficio siempre doblándose cor las piernas, el toro se medio dejaba más por el izquierdo y el murciano sacó lances potables por dicho pitón. Cundo todo apuntaba a un triunfo claro, el murciano se lo cargó el solito por el mal uso de la espada.

Serafín Marín estoqueó su primera corrida de Miura y se estreno con un toro de 645 kilos, ejemplar que flojeo y se limitó ha realizarle una faena siempre a media altura para no obligar nunca al animal, el trasteo careció de emoción y no trasmitió nada a los tendidos.

Con el que cerró el festejo, estuvo mucho tiempo delante de la cara del toro pegando muchos pases pero sin sacar nada en claro, además de que el toro no contribuyo nada al lucimiento.

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