En sol a pleno y colmados los tendidos, Brandon Campos obtuvo una oreja del cuarto de la tarde y vuelta al ruedo con el abreplaza; Juan Pablo Llaguno, bajo el sello del arrimón, ovación y salida al tercio, ordenada por el serio y convencido juez Pepe Garay.
Gran contribución a las sensaciones de angustia, peligro y admirable entrega han tenido los novillos de Cuatro Caminos y El Rocío.

Nicolás ha salido a cobrar la tarde a toda prueba, sin medir secos derrotes, arreones y consecuencias de volteretas en sus dos ejemplares, serios, bien armados, como en general fue el encierro. Jamás buscó el toreo bonito, sino afrontar el reto que deja el estar ajustando distancias para sacar los muletazos.

Al de El Rocío, le piso el terreno en medio de constantes calamochadas trasmitiendo el asombro del aguante al graderío y centrando la atención de los tres mil espectadores sobre la hombría torera, tras par de volteretas. Entera en lo alto de efecto inmediato unificó el tendido en blanco para cobrar su primera oreja.

Pero el sabor a triunfo no quedaba mitigado, Gutiérrez vendría por más en el cierre del festejo, todo un dechado de organización en manos de los Marco-Domínguez, Luis, Lucero y Grisel, dándole el colorido flamenco para aderezar la fiesta, bajo el cante jondo y el rasgueo de la guitarra.

El cuatrocaminero fue franco al capote de Nicolás, meciendo el capote en Mandiles, con el brazo ´del mando hacia arriba al compás de la Jota Aragonesa impregnado en ritmo, sin embargo al llegar a la muleta vino el cambio de lidia y a tragar cada embestida.
Meciéndose entre el peligro aguantó puntazos secos en los brazos, lo que no mermó en su deseo de asegundar la tarde, para descargarse entre el propio pecho y el hocico del Bailador, vaya histórico nombre, y sepultar en todo lo alto el estoque que le dio el segundo apéndice.

Un bosquejo a la española ofreció Brandon en sus Verónicas y quite por Gaoneras al abrir con el de Cuatro Caminos. Faena por ambos lados y de pinchazo y entera se ganó la vuelta al ruedo.
La cabeza suelta del rociero entró franca en lances de recibo y afloró rebrincando en la faena de muleta, soportada por la valentía de Campos, hasta dejar en su totalidad el estoque en buen sitio que le dio la oreja entre aclamaciones.

Era de sangre española el primero de Juan Pablo, manifestando bravura seca, por lo que recurrió al destronque que no alcanzó a compensar el castigo en varas; por ahí dejó la estela de un hermoso pase Natural. Cuatro viajes con el acero y a sonar las palmas.
Plante natural y gracia torera conjuntó Llaguno con el quinto de El Rocío en la batalla iniciada en los medios y culminada en las tablas al rajarse el serio notable. En medio de ello impuso derechazos en redondo y de pinchazo y estocada baja liberó al angustia del aficionado y también la del juez que a micrófono abierto lo llamó a saludar desde el tercio.

Cuando el toro trasmite la fiesta es de todos, compartida con la Madre Inés y 240 niños residentes en la casa de la Divina Providencia, que han recibido la generosidad del público en despensas y el altruismo Marco Sirvent-Domínguez.

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