A casi 73 años de haber creado El Principio de la Historia Verdadera del Toreo Mexicano, el lenguaje impuesto aquella tarde del 31 de enero de 1943, el nombre de Silverio Pérez sigue dando la vuelta al ruedo al fundirse en los cientos de adjetivos con “Tanguito” de Pastejé.
Todo fue cuestión de que el maestro Antonio Barrios penetrara en el túnel del tiempo para saborear la rica historia del compadre más querido de México: Apoteosis, armonía, magnífico, plástica, brujería, belleza, estética, afinación, calidad, gusto, personalidad, suavidad, temple, fantasía, magia.
Y los calificativos seguirían escuchándose desde el recinto creativo situado entre Durango y Salamanca congregados en una sola palabra: “Lentitud”.
El canto de Barrios precedió a la develación de placa que registra, al lado de otro grande, Alberto Balderas, en presencia de las tres familias taurinas del cartel: “Armillita”, Silverio y Velázquez; el honor ha correspondido al licenciado Adolfo Lugo Verduzco, tras dársele lectura al mensaje disculpa de ausencia de Don Alberto Bailléres.
La pintura de Francisco Alvarez refleja el momento culminante de Silverio a “Tanguito”: “Suavizaba la embestida brusca.”
Cantar la poesía texcocana suman ya 500 años, del Rey Netzahualcoyolt al Monarca de El Trincherazo; Antonio Barrios posee 4557 libros taurinos.
Foto: Carlos Yarza.
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