Y así convirtieron triunfal el noveno festejo de Temporada Grande, al cortar respectivamente dos orejas. El confirmante Salvador López, ante estos leones, pareció un cordero.
Mal pintaba la tarde ante el escaso juego de los dos primeros toros, pero Padilla, tras brindar a Juan Luis Silis, quien previamente le obsequió un lienzo Guadalupano, aprovechó las escasas embestidas del tercero de la tarde, en una faena corta que tuvo su momento brillante en aquella tanda por Naturales y el efectivo cobro con la espada, al envainarla perpendicularmente en lo alto, que le dio la primera oreja.
Además se vivió emotiva escena, al dar la vuelta al ruedo en compañía de un chiquillo vestido de torero y portando un parche en el ojo, similar al de Juan José.
Y pese a los arreones del corrido en quinto lugar, Padilla prácticamente se montó en “Agradecido” para pegarle pases, tras banderillear lucidamente. Series cortas y lo más efectivo, cañón con la espada, con una entera en lo alto, valedera para cortar otra oreja.
Topón y defendiéndose resultó el primero de Ortega; el momento cumbre lo obtuvieron el banderillero Gustavo Campos y el picador Paco Salinas al realizar el Dos en uno. Gustavo entregando al toro al caballo y Paco, en el mismo ritmo, cobrando el puyazo. A falta de juego, Rafael recurrió a lidiar por la cara. Tres viajes con la espada; silencio.
El toro que ofreció juego fue el de la despedida, “Ferruco”. Ortega cubrió acertadamente el segundo tercio y con la muleta inició caminándole al castaño. Firmas, Trincherillas, es decir pases recortados; algunas tandas en redondo y lo mejor, fulminante estocada para recibir las orejas y rechazar el rabo otorgado por el juez Chucho Morales.
Fue una despedida digna a una vida de plata torera, 25, entre etapas de novillero y matador, ofrecida a sus familiares.
Rajado y además reculaba el toro del confirmante, “Secreto” de 517 kilos. Los momentos destacados los obtuvieron, Salvador al brindarle a Silis, y Sergio González al consumar un par de Poder a poder, agradecido en el tercio. Faena desabrida. Pinchazo, entera y tres cuartos; aviso.
Tuvo una brillante oportunidad con el cierraplaza, pero al irse del viaje, no completa la suerte y, si a ello agregamos las constantes caídas del Cué, pues el espectáculo se viene abajo. A López le aplaudieron la entera en buen sitio; no, más.
A hombros hasta Insurgentes llevaron a Ortega y Padilla, al fin leones en el ruedo y con un gran poder de trasmisión para ofrecerse al máximo en actuaciones.
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