Tercia encaminada a la corrida de este domingo en la plaza Vicente Segura de Pachuca, con la inclusión de Eduardo Gallo y los Recortadores Españoles.

Brava y nada tonta la primera; brava y con calidad la segunda; de buen estilo la bravura la tercera y emotiva en cierrre bravo la que hizo cuarto.
Fue un duelo de larga arrancada ante la rienda y voz que hizo sentir quebranto César Morales sobre el caballo de pica. Todas, puestas desde los medios en dos pruebas de pelea y el remate “Nada más para señalarlo”, gritó desde el palco ganadero.
Esa primera, además clara y definida embistió franco sin conseción alguna. Uriel la toreó en Doblones por bajo y cuando más confiado estaba se quedó montado sobre la cabeza de la Tía al llevarla por derecha. Tonta para nada.
De rodillas y a tus pies quedó la segunda bajo la vara de César, incorporada sin intervención alguna. Así tan largo acudió al caballo tomó distancia Gerardo, embelezándose quitando por Chicuelinas cambiándoles el viaje.
Calidad aderezada musicalmente por “Los Gemelos del Flamenco” al quedar en descubierto la dimensión de cada muletazo y cerrar con adornos ante un gran lado izquierdo. Natural brava en su campo queretano.
El buen estilo, fija y enrazada fueron aprovechados por El Zapata ante el efecto surtido, tras ir directo al caballo. Hubo voz de mando, vara arriba y certeza en el asentamiento al templar la madera que dejaba huella roja hervida de sangre.
Moreno se dio gusto toreando por ambos lados y de repente hasta se “Atalavantó” al desdoblar los brazos en elasticidad muy al estilo de Alejandro el de Extremadura, ante la mirada de los empresarios Uribe.
Un cierre netamente emotivo presentó la cuarta desde salida queriéndose comer los vuelos del capote de Gerardo. Humillada del último hilo de la tela vino la faena de caballo. Media faena de César Morales.
Al torero le corresponde poner a la vaca en los terrenos sugeridos y al picador, poner el caballo. Torear de cite, alegrar la embestida y descargar la medida fuerza en el brazo que castiga. Y como la vaca traía ritmo propio no permitió ni espacios y tampoco pérdida de tiempo.
El planteamiento de Gerardo no fue el adecuado y paulatinamente fue desacompasando las embestidas que se fueron ahogando una a una. El campo enseña; en la plaza puede ser otra cosa. Por ahora la claridad estuvo de un lado.
Los Recortadores españoles y Pablo Samperio lucieron en el preámbulo ante sus respectivos turnos. Los novilleros Santiago Romero, Emilio Macías y el hispano Emilio Martín probaron la miel de las amuralladas en los complementos de faena.
Enrique Fernández, su esposa María Sinencio y la hija de ambos, Mariana, felices por la tienta, música y ambiente creado a unos cuantos kilómetros de San Juan del Río. Paella y brindis por Pachuca en su festejo dominical.
Uriel Moreno El Zapata, el Ibérico Eduardo Gallo y Gerardo Adame con los de La Muralla en el cartel, previa actuación de los Recortadores Españoles.
Por hoy, cuatro cartas bravas.

Fotos: Guillermo Chichitz.

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