Al saberse conjugado al caballo por lo que resta del año, tiene al rejoneador mexicano motivado a flor de piel, como cuando descubrió que su destino estaba en, tal vez, el más sensible de los animales.
Lo sentí desde niño, yo quería montar. Pero si lo quería llevar a cabo, me ponían por condición hacer otras cosas. Si quieres montar a caballo antes debes cumplir con esto y con esto y esto. Jamás me importó“.

Por ello ahora que le garantizan la oportunidad para rebazar las más de 800 actuaciones se siente revivido, el día lo ve de otra manera y aguarda la noche, al fin prende lámparas, para prolongarse en entrenamiento, lo suyo está sobre una silla de montar.
Me siento vivo. El caballo es el eje, sobre él se conjugan un cúmulo de emociones que se van liberando durante las faenas. Son como esas cosas que acabo de aprender con la palabra catarsis, desfogues“.

Lo vive día a día en su San Luis Potosí, tierra de los Santos: Don José, su padre; Gastón, su tío y ahora, Gastón junior, su primo.

José Santos es el autor de “El Arte del Rejoneo“; Rodrigo, su mejor intérprete, literario y torero y con creatividad propia, “La Santina” lo apunta y el mapa lo corrobora, Portugal, España y Francia.
Ese andar se proyecta en coordenadas al vislumbrarse la encerrona, primera en México de un rejoneador en la que pondrá toda su tauromaquia en juego: toreo a caballo, a pie, muerte con rejón y muerte con estoque…”Y estoy preparando muchas sorpresas”.

Por ahora es su mundo de imaginación; en su finca, el de afinación y en las plazas, la función catársica. De la mano de su apoderado Adolfo Guzmán está armando todo un espectáculo para el momento tan especial de la gesta.

Trece caballos puestos, dos trailers de transporte, varios cambios de luces, pasos base, doma a la alta escuela, riendas, enjaezados, cortesias, cites, suertes, embroques y una pierna derecha única, la de matar. “Ahí se concentra el triunfo“.

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