Luis Manuel Pérez El Canelo y Jorge López Zotoluco se ganaron la salida al tercio, que extrañamente le obsequiaron a Humberto Flores, y la Cristian Ortega fue precedida de un aviso. José Luis Angelino, ovacionado y Víctor Mora escuchó palmas.

Así entre destellos y marros se llevó a cabo la decimoquinta corrida de la temporada en la plaza México:

El Canelo confirmó alternativa con Fran de 490 kilos, herrado a fuego con el número 180. Le recibió hincado en los medios con una larga afarolada y una más en tablas, sumando Lances, Chicuelina y suelta de punta. Tras el puyazo de Omar Morales cayó el toro acusando debilidad.

Aun así Luis Manuel cubrió el tercio de banderillas impregnando alegría y ganándose las palmas al cerrar con un arriesgado Sesgo por dentro. La faena tuvo estructura por derecha ante lo poco que ofreció el sanluqueño en fuerza, pases y casta. Pinchazo y entera en lo alto se canjearon por el saludo desde el tercio.

Tan descastado y parado fue el quinto de la noche. Marró en la puya Davis Leos y en el cobro de venganza dejó escasa fuerza a Se nos casa; por ello la faena de Jorge López fue corta y salvo la efectiva estocada en la cruz, el lucimiento quedó en la salida al tercio.

Ante el gris panorama, Cristian Ortega salió a pisar el terreno a Matu que hizo cuarto en la hoja de sorteo; para no variar perdió dos veces la vara el piquero, recobrando Ortega el hostil ánimo con las banderillas. Las medias embestidas la hizo buenas sobre pitón derecho, pero falló el efecto con la espada hasta escuchar un aviso.

Sorprendentemente el segundo toro provocó un tumbo a Ricardo Morales, dando la sensación de pelea, que se esfumó en la muleta sin mando de Humberto Flores, premiado con salida al tercio tras dejar un bajonazo contrario. Lo bueno es que sigue en el ánimo de unos mil quinientos aficionados que hicieron la entrada.

Lo más sólido de la noche corrió a cargo de José Luis Angelino ante el tercero: con la capa en Verónicas y Parones, en sus banderillas y por ahí un soberbio pase de la Firma, porque la descastada sosería aportó faena corta. Pinchazo y media resonaron en la ovación.

Y el esfuerzo y mal momento de improvisación dejaron en Víctor Mora cerrar la noche entre el malestar del público, que el predominio del festejo, no obstante el buen puyazo de César Morales, pues el ensayo con banderillas fue fatal; no es lo suyo y con la muleta poco aportó. Pinchazo y entera entre palmas.

A cambió de olés, el público se descargó con el ganadero al pitarle en el arrastre todo el encierro y de paso arremetió contra la empresa. Moisés López conjuntó rienda y sitio torero al enganchar de costado en lo alto al toro de Angelino; sólo así fue el burel al caballo.

Total, que el encierro, como se decía a la antigua, pareció proceder de El Agarradero y, ante lo poco que torean los espadas, el poco brillo se perdió en la oscuridad.

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