Después de volar de México a Madrid, y de Madrid a Marsella, Silveti llegó en automóvil a la ciudad francesa de Vauvert para llegar directamente al hotel y vestirse de nuevo de luces. A las cuatro de la tarde hacía un nuevo paseíllo, y al final de festejo cortó una oreja y se convirtió en el triunfador, recogiendo así el trofeo del Ayuntamiento de Vauvert al mejor matador de toros de su corrida de feria.
Con buena entrada en los tendidos se lidió una corrida de Vellosino, seria y bien presentada, pero de juego muy desigual. El que más se dejó fue el cuarto.
Diego Silveti: Silencio y oreja
Jiménez Fortes: Silencio tras aviso y silencio tras aviso
Tomás Cerqueira: Silencio y silencio tras aviso.
La primera labor de Diego Silveti no pudo alcanzar mucha brillantez debido al poco juego que ofreció el toro de la ganadería salmantina de Vellosino. El diestro mexicano se mostró por encima del astado para instrumentar buenos muletazos por ambos pitones. Fue aplaudido durante su labor, pero la espada se le fue demasiado baja y todo quedó en silencio. Lo mejor de la corrida lo firmó Diego Silveti en el cuarto de la tarde, al que toreó bien con el capote a la verónica y en un quite tras el primer puyazo. Se acopló pronto a la embestida de este toro, cuajando buenos muletazos con la mano derecha y una gran seria al natural, sin duda, lo mejor de la tarde. Buena faena rematada bien con la espada, que le valió una oreja.
Por su parte, sus compañeros de cartel, Jiménez Fortes y Tomás Cerqueira fueron silenciados tras sus faenas. Ambos tuvieron buenos momentos, pero sus lotes no terminaron de ayudar para conseguir el triunfo, además, no estuvieron muy acertados con los aceros de muerte.
[pagewrap=compartir.htm]