El grupo de forcados de Querétaro, vivieron una tarde inolvidable, ya que su cabo por muchos años Antonio Vera, se despidió como forcado y dejó la estafeta al otro gran forcado a José Antonio Montiel Cuyo.

Al segundo toro de rejones para el centauro potosino Rodrigo Santos se le anunció en la pizarra con el nombre Capitán con 440 Kgs., Un castaño claro, bragado con recorrido, al que recibió con dos rejones de castigo en buen lugar. Colocó banderillas muy espectacularmente, siempre llevándose las palmas, dos al violín siendo ovacionado. Salieron los forcados de Querétaro, colocándose el barrete por última vez Toño Vera quien brindó la pega a su madre que estaba en una barrera de sombra, se fue a los medios para citar de largo a Capitán; el forcado lo citó y el encuentro fue espectacular, realizando la pega al primer intento y las ayudan hicieron el trabajo de inmovilizar al toro, para que el cabo se despidiera de su grupo. Rodrigo Santos dio la vuelta al ruedo con el forcado y sus compañeros lo llevaron en hombros, para luego realizar el ritual de quitarse la chaquetilla para entregársela a José Antonio Montiel y quedar como cabo del grupo de Querétaro.

Jorge Hernández Garate estuvo muy torero delante de sus toros; Con Sargento colocó rejones de castigo en buen sitio y con las banderillas estuvo muy espectacular con dos al violín, siendo fuertemente ovacionado.
Aquí tocó el turno a los forcados de Mazatlán, con Carlos Tirado quienes realizaron la pega al primer intento, una pega con muchos riñones y a base de agarrarse al toro; se llevaron una fuerte ovación. Al segundo viaje Jorge Hernández Gárate dejó en buen sitio el rejón de muerte para ser ovacionado.

Leonardo Hernández, el triunfador de la México y España, por el que había expectación por verle en Querétaro se presentó en esta plaza. Salió un toro de bonita lámina, gordo y bien puesto de pitones y con recorrido, después de los rejones de castigo el toro se fue quedando parado y no puedo lucir sus cabalgaduras, el Español sudó para poder mover al toro, se eternizó con el peral de muerte y todo quedó en silencio.
El que cerró plaza de nombre Oro molido con 498 Kgs., un toro colorado, bien comido y con recorrido, lo que aprovechó el español con dos rejones de castigo en buen sitio; salió el caballo estrella Templario con el que se lució en banderillas al quiebro en los medios y realizó las piruetas frente a la cara del toro; Una ovación fuerte para el caballo y el centauro.
Con los forcados de Juriquilla la pega la realizó Francisco Caballero al segundo intento, una pega muy espectacular, citándolo de lejos, se agarró con fuerza a la cabeza del toro y el grupo ayudó para llevarse una fuerte ovación del tendido. Lástima que no estuvo certero el rejoneador Leonardo Hernández con el rejón de muerte, y todo quedó en tibios aplausos.

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