Con ambos toros tuvo una actuación redonda, relajada, taurina y de gusto por cabalgar. En su primero la tónica reinante fue la de disfrutar de la embestida clara y noble de un ejemplar bien presentado, entrado en carnes y con trapío. Suertes todas las del repertorio, pero con sabor distinto, con transmisión profunda en el tendido. Desafortunadamente sufrió el accidente de ‘descordar’ al toro en lo que habría sido un posible corte de orejas muy meritorias. Con su segundo, supo hacer de un toro incierto uno codicioso gracias al temple de su cabalgadura. Terminó con el toro casi cosido a su montura y con un público -hoy más aficionado que feriante- entregado y en plena comunión con su buen torear. Le mató de forma efectiva y el Juez de Plaza acertadamente ha concedió una oreja.

Los toreros de a pie lidiaron cuatro ejemplares de Campo Real, de hechuras desparejas y en general mansos y distraídos.

Juan Pablo Sánchez dio muestras del temple que le caracteriza. Se le noto cómodo y a gusto delante de sus ejemplares que desafortunadamente no colaboraron en el desarrollo de la lidia. Faenas cargadas de emoción, con trazos llenos de lentitud y armonía torera, que desafortunadamente no lograron repercutir ya que los toros terminaron distraidos, saliendo con la cara arriba o en su caso huyendo de su torero. Enhorabuena por JPS que se le nota maduro y concentrado en su profesión.

Arturo Saldívar
-quien quizá sigue cargado de mala suerte a la hora de sortear- se enfrentó a lo mas malito del encierro. Poco pudo hacer -solo destellos de su buen torear- y aunque voluntarioso, parece desenganchado de la linea del toreo con concentración. Su valor es a toda prueba, pero necesita de más claridad de pensamiento delante de la cara del toro.

Para el día de mañana se anuncia la alternativa de Diego Sánchez, de manos de Morante de la Puebla y como testigo de honor Octavio García El Payo con 6 toros de Los Encinos.

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