…tierra de maravilla de donde llegó el arenal del albero dorado de Cinco Villas en el que el día lábaro su pandereta de fantasía paso a ser partitura sobre la que se escribiera una de las letras más hermosas en tardes de toros y es que la clase que siempre la ha habido en la sortija del arte se abrió a las letras melodiosas de ese cantar gitano que Lara bautizo como ‘Los Cuatro Gatos’ y que abre con aquello de Todo lo que tiene clase no puede morir.

El designio requería de un estuche lujosos, pletórico, aromático y multicolor que solo dos empresarios al alimón fundidos en un lingote de clase taurina podían brindar don Luis Marco Sirvent y doña Lucero Domínguez Cobián, se sortearon vicisitudes de esas que los duendes de los caprichos hacen cuando meten la cola de trinche y un toro se les despitorró en la alfombra roja del desembarque, más la suerte no se despego de los empresarios y un rubio querubín salió al quite sacándose de la chistera mágica un toro de seda de la ganadería de San Marcos al que le pusieron en el pizarrón ‘Clase’ y así pasara a la historia como el primer lucero de casta que se indulta en Cinco Villas.

A Fermín Rivera le cayó el virtuoso y con la vara de lujo el clamor popular empezó a estallar en alegoría como si el maestro Lara batuta en mano estuviese bordando su creación ‘Serpentina’ que dice; Suenan cascabeles, alfombra de confeti, música de vidrio, ritmo de cristal, pinta un arco de luz…’ y pa’ remar aquel frenesí de clase, bravura, alegría, nobleza y transmisión vino el indulto de un toro pa’ el que ahora habrá; Cada noche un amor, distinto amanecer diferente visión…

Quienes vivieron aquello fueron testigos de cómo se dio una tarde de toros con una plaza hasta el reloj, un toro que honro su divisa, un torero sobrio, un juez digno, un público apasionado, y por ello pa’ recordar que la fiesta debe de ser como se dio en Cinco Villas en el libro de odas ‘Larianas’ la apertura de la obra editorial y pictórica será con la frase Todo lo que tiene clase no puede morir y es que trapío, torería, letras, música, pintura, poesía, sol y alegría fue lo que ahí se vivió… ¡Si Señor!

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