Se lidiaron a muerte cinco novillos de Arroyo Zarco y dos becerras a la usanza portuguesa siendo buenos en general

Eduardo Rubí: Oreja.
Michelito Lagravere: Oreja, oreja.
Juan Pablo Llaguno: Dos orejas, palmas.
André Lagravere: Dos orejas simbólicas
Juan Pedro Llaguno: Dos orejas simbólicas
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El Palacio del Arte de Morelia, Michoacán, registró un cuarto de entrada, de un público que muy pocas veces se les ve en las plazas de toros, pues en esta ocasión ha sido la niñez la que casi llena los tendidos, con en este maravilloso cartel que ha dejado un muy buen sabor de boca, gracias al invaluable apoyo del doctor Marco Antonio Ramírez, quien apoya a las nuevas generaciones, un ejemplo a seguir.

El adolecente rejoneador, Eduardo Rubí, con el novillo que le correspondió, sorprendió a todos con esa clase y elegancia que posee, recibió con Caramelo a su novillo, colocando tres rejones de castigo con valentía y poder, para así dar paso a las banderillas que de inmediato han agradado al público michoacano, al son de Juan Colorado, situando al burel en el sitio perfecto para hacer gala de su calidez torera sin necesidad de utilizar a su cuadrilla. Levantó a todos los que estaban en el tendido con un quiebro extraordinario, por el que se escuchó el estruendoso ¡OLÉ! Así entró el refinado lucimiento de Estruendo, llevando bien toreado a la grupa, colocó tres banderillas al quiebro y una corta, con Camborio, un precioso ejemplar albino, colocó dos banderillas cortas al sesgo y dos rosas con mucha calidad pues en todo momento demostró un notorio avance en lo que al intenso arte del rejoneo se refiere. Brindó a su pequeño hermano Patricio, lamentablemente pinchó en una ocasión para después dejar el rejón de muerte ligeramente trasero y recibir una oreja que el publico exigió.

Michelito Lagravere en esta tarde agradable, disfrutó de su toreo con técnica y calidad, pudiendo dejar momentos interesantes para el público, con su primero que lo dejó andar muy a gusto, luciéndose con el capote y la muleta, para dejar una estocada ligeramente desprendida y cortar una oreja; ya con su segundo, un novillo complicado, que en momentos le regateaba la embestida, por lo que Michelito, poco a poco, le fue tomando la distancia y así poder extraerle los muletazos con los que agradó al conclave capitalino del estado de Michoacán y cortar otra oreja con la que abrió la puerta grande.

Juan Pablo Llaguno con su primer novillo, al intentar la segunda verónica quedó atravesado y por obviedad el eral hizo por él, recibiendo un impresionante golpe, que lo llevó a visitar las alturas. Después de haber sido revisado en la enfermería, y su astado haber sido picado en exceso, y banderilleado, regresó al ruedo para iniciar con la muleta y dejar una serie con la mano diestra, dándose gustó con la embestida de este ejemplar de Arroyo Zarco, corriendo la mano también por el lado izquierdo con temple, para después pasaportar al burel al otro mundo y recibir las dos orejas; a su segundo poco le pudo hacer con la muleta y recibe el reconocimiento de el público al ser ovacionado.

El siguiente mano a mano los sostuvieron Andresito Lagravere y el nervioso, Juan Pedro Llaguno, quienes lidiaron a la usanza portuguesa ejemplares de Arroyo Zarco.

Andresito Lagravere con el capote realizó un quite por chicuelinas y Juan Pedro Llaguno uno por navarras, para a continuación, ambos cubrir el tercio de banderillas, Pedrin, como le dicen de cariño, colocó un par al violín realizando un quiebro en el centro del ruedo y dejando en todo lo alto los palitroques, Andresito lagravere galleando perfectamente a su a su enemigo y dejando ese sendo par de banderillas con gran lucimiento.

Con la muleta, Andresito, inició con un péndulo para después correrle la mano siempre cuidando la embestida toreando a media altura para evitar que se cayera el debilucho ejemplar, dejando una serie de muletazos con gran temple, calidad, naturalidad y sabor, que envolvieron a todos, para estar siempre atentos a lo sucedido en el redondel. Aparecieron como punto final algunas manoletinas y simulando el estoque con una banderilla que ha colocado en todo lo alto, recibiendo dos orejas simbólicas, por demás merecidísimas.

Juan Pedro Llaguno, tiene bien aprendida la lección de como moverse, actuar y torear en el redondel, ya que es un niño que torea como si fuera un adulto. Sorprendió a ese público michoacano, inició con dos faroles de rodillas con la becerrita que le correspondió, una añoja que hizo pensar que apenas hace unos meses había nacido, dejando verónicas rematando con una media. Andresito Lagravere quita por gaoneras muy vistosas y recorta con una bella revolera, para seguir con el tercio de banderillas. Nuevamente luce Andresito gallenado y dejando un par al cuarte, Juan Pedro Llaguno también galleando coloca un par al quiebro y recibe la ovación del respetable. Con la muleta dejó una faena muy variada por ambos lados hasta lograr extraerle el último pase a la becerrita, simularía la suerte suprema y recibe las dos orejas simbólicas.

Al término todos salieron a hombros del Palacio del Arte, pero algo que sin lugar a dudas causo expectación fue la presentación del rejoneador Eduardo Rubi, un adolecente de 15 años, que seguramente le repetirán en este coso y en muchos más, pues logró cautivar a todo el público asistente.

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Video:Mario Brito.

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