Carlos Rodríguez abrió plaza con “Luz de Luna”, con quien estuvo bien a la verónica. Con la muleta, el novillo dejó ver la gran calidad que tenía por el derecho, pagándole el de San Luis Potosí seis buenas tandas. Pese a que mató con una estocada caída, fue premiado con una oreja.

Con el cuarto del festejo, de nombre “Sol Naciente”, el de San Luis Potosí se ajustó a la verónica para rematar con una larga. Con la muleta, Carlos Rodríguez estuvo valiente y variado con el de Fermín Rivera, viéndose como un novillero con hambre de triunfo, gustándose y gustando y corriendo la mano con sabor por el derecho a un novillo de calidad. Con la espada dejó una entera en buen sitio, para ser premiado con el corte de dos orejas.

El segundo de la noche, de nombre “Gota de Rocío” correspondió al hidrocálido Nicolás Gutiérrez Cubitas, quien con el capote sobre piernas y siguiendo la tónica con la muleta, demostró estar muy verde. Con la espada, dos pinchazos, y hasta el tercer intento dejó una entera y desprendida.

Al quinto de la novillada, de nombre “Agua Dulce” para Cubitas, lo recibió a la verónica. Con la muleta se enfrentó a un novillo complicado que se vino a menos y que en ocasiones estuvo con él, echándole por los aires en dos ocasiones, sin consecuencias; el novillero estuvo valiente, sacando muletazos de mérito y calidad. Con la espada dejó dejó una entera, aunque algo trasera, lo que retardó la muerte de “Agua Dulce”, por lo que el de Aguascalientes fue sacado al tercio con fuerza, para después dar a vuelta al ruedo.

Al tercero del festejo, de nombre “Noche Blanca”, el portugués Joaquim Ribeiro lo recibió con tres largas en el centro del ruedo, para después instrumentar a la verónica. Con la muleta, una faena en la que el novillero estuvo peleándose con un astado que tenía calidad, y cuando se daba cuenta daba muletazos con calidad, en especial por el derecho. Pese a que con la espada mató de un bajonazo, el juez de plaza inexplicablemente le dio una oreja.

Cerró plaza “Nocheoscura” para Ribeiro con que cumplió a la verónica. Con la muleta se topó con un novillo que por el derecho además de quedarse corto, buscaba la pierna del novillero, Ribeiro, estuvo peleándose. Con la espada, mató en el primer intento en buen sitio y se retiró entre palmas.

Foto:Archivo.

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