La afición le viene de herencia, un tío, hermano del papá fue novillero, hasta que un astado en Arroyo acabó con su afición.
Diego Lugo es una esperanza auténtica de los eventos taurinos organizados por Luis Fajardo; becerradas por ahora, como la realizada en la hacienda los Manantiales de Nopala, dentro del estado Hidalgo, el reciente fin de semana.
Rodeada de teñidas verdes lomas por las constantes lluvias, se alza un improvizado ruedo atrapador de emociones, en cuanto sueltan al limpio becerro y posteriormente una vaca de retienta; ambos del ganadero vecino, Ernesto Cuevas.
El chiquillo Diego lleva consigo los motivantes consejos del matador Miguel Ortas Miguelete, junto a once aspirantes más, entre ellos tres damas.
La mayoría viste de corto. Dos tandas por turno. Capa primero; muleta después. En la alta grada, Ettiene, el propietario de la localidad, ya dispuso del sonido escapando las notas de “El Cielo Andaluz”.
Al frente, el alguacil monta un percherón, para encabezar el paseillo. Dos líneas horizontales, capote al hombro, detienen respiraciones, mientras los familiares no pierden detalle.
…Y el becerro trae motor, del bueno y noble para todos. Diego observa por las troneras, su estatura no permite ver sobre el burladero. Comenta con Alejandro Ocampo, compañero de cartel.
La infantil voz se desborda la desplegar la capa. Alberto Sánchez, Héctor Díaz y Pavel Gelación, ya jóvenes ellos hacen lo propio. Se muestra soltura; el becerro es enorme, bravo como un Cuevas.
Victoria de la Vega, Rita Osnava e Ingrid Galván también saltan al ruedo. Muy cerca está Miguelete dando indicaciones, al fin director de la escuela taurina de la plaza México. Diego levanta la mano, quiere un turno extra.
Advertido está de que abrazar la carrera le impedirá cerrar ciclo infantil al convivir con compañeros de más edad. “Por el toro, todo”.
Luis Manuel Castellanos sorprende. Este alumno de gran estatura da la talla de avanzado; su reto, convencer a su tío Juan Castañeda, gerente de operaciones de la plaza México.
Asoma cualidades y naturalidad. El pequeño y el alto le salen a la vaca toreada; los extraños de embestida los resuelven. Afición les sobra. El próximo 19 de este mes volverán a encontrarse en la misma sede hidalguense.
Manantiales de Nopala ofrece todo para disfrutar un recreativo día de campo: lago, tirolesa, monta a caballo, paseo en bicicleta o lancha, pero todo se ha concentrado en el toro. El toro llama. El tío de Diego lo comprende; ha retomado afición.
“Señor. Espero que un día me haga una entrevista”. Voz de niño. Compromiso hecho.

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