Así fue como al medio día el ganadero don Julio García Mena soltó un novillo con el fierro de Tenexac y dos vacas de la casa que lucieron por su bravura y calidad cumpliendo en la prueba suprema y por ello fueron materia propicia para degustar el arte de los matadores Raúl Ponce de León y José Rubén Arroyo quienes echaron mano al ganado a pesar de las condiciones climáticas.

Al término de la labor el matador Arroyo tuvo que regresar de inmediato a la ciudad de Puebla donde su padre se encuentra internado, recuperándose en el Hospital San José de una seria operación.

En la siguiente galería podrá apreciar los instantes de la tienta campera.

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