Fuimos testigos de una gran noche de ensayo, del rejoneador mexiquense Horacio Casas, quien además de atendernos como el buen anfitrión que es, nos hizo gozar de los más altos cánones del rejoneo; Horacio Casas lidió y mató dos vacas de la ganadería de Pepe Garfias, las que a pesar de la mansedumbre mostrada, Horacio logró extraerle las embestidas por su serena inteligencia.
Casas dio una lección de lo que es el arte de Marialva , sobre todo, con la segunda que desarrolló genio y, a la que supo atemperar, por la solidez de su técnica.
Una velada, que además compartimos, junto a otro estupendo rejoneador, como sin lugar a dudas lo es su tío Antonino López y los señores Eduardo Rubi padre e hijo.
Arte sentimiento y una técnica refinada, lo que en su conjunto nos regala escultóricos momentos, que, seguramente este caballero en plaza, este viernes 4 de marzo, le ofrecerá al público en punto de las 8 de la noche, tiempo en el que hará el paseíllo y le veremos seguramente salir triunfante, porque tiene todo para conquistar el éxito.
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