… es decírselo ya que, de lo contrario, se corre el riesgo de que jamás se entere y continúe transitando por el mundo cargando y en ocasiones luciendo y a veces hasta presumiendo su imbecilidad.

Así que, con todo respeto para los lectores de este portal, y cumpliendo con la obligación cristiana de ilustrar al que no sabe yo me permito decirle al señor diputado al Congreso de Nuevo León Juan Carlos Holguín, que es un imbécil.

Resulta, amigo lector, que a este imbécil diputado (grábese usted bien este nombre) Juan Carlos Holguín del Congreso local de Nuevo León; haciendo gala de su absoluta e inconmensurable imbecilidad, se le ha ocurrido la brillante idea de elevar una estúpida iniciativa de ley, que prohibiría la fiesta de los toros y otras manifestaciones artísticas, deportivas y culturales donde intervienen animales, en todo el norteño y caluroso estado de Nuevo León; vamos, como si se tratara de Cataluña allá en España; para que usted me entienda.

Tal vez, este diputadete de marras, (como algunos otros de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal que pretenden secundar la estúpida idea), no se ha dado cuenta de que Nuevo León no es el país Vasco, ni de que ahí y por fortuna en ningún otro estado de la república, todavía no hay nadie que pretenda separar a los huercos, a los jalisquillos o a los hidrocálidos del resto de los mexicanos, y de que la fiesta de los toros es, ha sido y será siempre una de las manifestaciones mas nacionalistas que existen, aún a pesar de haber tenido su origen en la madre patria de la cual tanto reniegan algunos imbéciles congresistas vascos.

Quizá a este señor a quien lo imbécil no se lo quita ni el fuero constitucional, nadie le ha dicho que Nuevo León, es uno de los estados mas taurinos de la Republica Mexicana y que la máxima prioridad en este momento para los neoleoneses en general y los regiomontanos en particular, no es la de proteger la vida animal como un recurso ecológico; ni la de contar con un padrón mascoteríl (no se si así debe llamarse al registro de las mascotas domésticas), ni emplear un solo centavo de su magro presupuesto en implantar dispositivos electrónicos a sus perros, gatos, loros, hurones y que se yo cuantos animalitos más.

La prioridad de la gente que habita la otrora mas progresista entidad federativa de todo México y que, hoy por hoy se ha convertido en una de las más violentas, es precisamente la de recobrar la paz, la seguridad y la concordia que ha perdido gracias a toda esa pléyade de diputados imbéciles como Juan Carlos Holguín que, en lugar de ponerse a trabajar en beneficio de la ciudadanía que les paga sus nada despreciables salarios creando leyes que verdaderamente protejan al pueblo, que lo eduquen y lo conduzcan hacia un real mejoramiento del nivel de vida y que castiguen con mayor rigor a quienes lo dañan y lo mancillan y sean a la vez más justas y más equitativas para todos; se preocupan por lucir su imbécilidad, pensando y diseñando iniciativas absurdas que a nadie benefician y nadie les ha pedido.

La imbécilidad señor diputado Holguín, no es como la gripe que si se quita y, mientras haya gente como usted que no se haya dado cuenta de que la padece, cuente usted con que siempre habrá ciudadanos como este servidor, dispuestos a ayudarles a percatarse de que la llevan encima, porque, señor diputado: CUANDO ALGUIEN ES IMBÉCIL, ALGUIEN MAS SE LO TIENE QUE DECIR.

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