La fiesta que revive
Tras los resultados finales de la Consulta Popular, la fiesta taurina en el Ecuador se posesiona más y más. Parecería que el miedo a la desaparición de estos espectáculos reforzó la creencia en aquellas localidades con pocos festejos anuales. La organización taurina ha incrementado en buen número y la afición está apoyando.
Gracias a las autoridades de Pujilí, cantón localizado en el Provincia del Cotopaxi de la sierra centro del Ecuador, el próximo 19 de junio se dará un festival taurino mixto de lujo. En festejo contará con la participación de los rejoneadores Guillermo Jarrín y Wilson Balladares. Además, actuaran los espadas Diego Rivas, Juan Francisco Hinojosa y Martín Campuzano. La cita será a las 14 horas en la plaza de toros San Buenaventura de Pujilí.
Expectativo sobre el festival, Juan Francisco nos conversó sobre su próxima actuación.
Después de la Consulta Popular y de los resultados finales, ¿Cómo ver a la actividad taurina en nuestro país?
Creo que paulatinamente va a seguir incrementando. Después de la consulta, la fiesta salió fortalecida en la mayoría de cantones y provincias. En lugares donde antes se daba poca o ninguna actividad taurina, gente de estas localidades se han puesto en contacto con los taurinos para dar festejos.
¿A qué nivel llegas a este festival?
Pues llego muy ilusionado y completamente en forma. Tengo las ganas de triunfar como todas las tardes y de seguir creciendo profesionalmente para llegara a la cumbre del toreo en mi país.
¿Después del Festival en Pujilí, existen algunas otras propuestas de festejos y corridas de las que formaras parte?
Después de este festival seguramente estaré en la localidad de Mocha, una feria que poco a poco va creciendo en nivel y que ya forma parte del circuito taurino en el país. Es una feria a la que le tengo mucho cariño y he sido triunfador en 3 años. Además, por la importancia que tiene, uno ya no puede ni quiere quedarse fuera de los carteles. Esperemos que las cosas salgan bien.
Una mirada a la sombra de Hinojosa:
¿Desde cuándo nació tu inclinación por le mundo taurino?
En mi caso, siempre he estado ligado a la fiesta de los toros. Toda mi familia ha sido parte de esta fiesta. Mi abuelo, mi padre y mi tío han sido ganaderos, toreros y de una u otra forma, esto se te vuelve un estilo de vida.
¿Desde tu niñez ya te veías vestido de luces?
Uno aprende a vivir desde muy pequeño en este mundo. Desde niño encuentras un don, “para que puedes servir o para que naciste”. Gracias a Dios tuve la oportunidad de estudiar pero siempre estuve más atraído por la tauromaquia. He tenido la oportunidad desarrollar mi don, aquel que Dios me dio para pararme frente a un toro de poder expresar arte y lo que realmente soy.
Un Juan Francisco Hinojosa alejado del romanticismo taurino y de este estilo de vida, ¿Quién sería?
Me quedaría totalmente frustrado y sin tener que hacer. Seria una persona amargada. Una vacía que no esté haciendo lo que le gusta. Seria una vida contraria a todo lo que he soñado y he luchado por varios años.
¿Cuál es el primer sentimiento que te invade el cuerpo cuando pisas la arena?
Hum…son muchísimas sosas. Pero el primer sentimiento es miedo. Cuando estas frente a un animal que tiene por naturaleza atacar y defenderse, realmente te juegas la vida. Pero para eso te preparas (…) Esta es una profesión que requiere de mucho conocimiento y de técnica para que la danza entre la vida y la muerte sea un arte. Aparte, este miedo se convierte en un sentimiento de satisfacción emocional cuando sientes la muerte caminando entre tus piernas. Es una satisfacción enriquecedora de vida. Inclusive, me ha hecho valorar más la vida por que se qué en dos segundos puedo morir.
La cabala, el destino y la suerte soy elementos muy recurrentes en el rito taurino. ¿Hasta qué punto piensas que esto debe influir en el comportamiento de un torero?
La suerte va de la mano de todo. Pero, hay que estar preparado cuando esta llegue. Aquí no se juega. El día que te contratan no solo te vistes de luces y ya sales a torear. Tienes que prepararte todos los días, física y psicológicamente, porque esta es una carrera emocional muy grande. Cuando toreas con una plaza repleta de 15 mil personas que esperan verte bien y que hagas las cosas adecuadas, tienes que responder porque pagaron un boleto.
Perdonar la vida a un toro es el clímax o uno de los mayores logros que un torero puede alcanzar. Si bien es cierto, este premio no solo se basa en las cualidades de toro, sino también en las condiciones que muestre un espada con lo que tiene por delante. En tu caso, ¿qué sientes cuando logras concretar un indulto?
Son muchísimos sentimientos. Cuando tienes un toro que ha sido muy bueno y tu has estado preparado, le puedes perdonar la vida. Bueno, de perdonarle la vida, yo, no, sino la fiesta en general. Porque no es uno él que decide, sino un conjunto de cosas como la bravura, la fiereza y la nobleza del animal. Indultar un toro te llena de satisfacción y el triunfo es de los dos porque esto es un trabajo de equipo. Es muy lindo poder permitir que un toro regrese a la ganadería ha tener una vida de rey.
¿Y lo opuesto? El rito de muerte es la esencia del festejo, el desenlace de una obra y la firma de un artista. ¿Qué sientes cuando matas un toro?
El toro nació para esto. Es una pelea entre los dos, una guerra y una lucha. Estamos en las mismas condiciones. El me puede matar o yo lo puedo matar. Por eso se la llama “la suerte suprema” porque es uno de los dos. Es un cara a cara con la muerte. ¡De frente! El tiene el derecho de luchar, de ganarse la vida. Sino, el tiene que morir como cualquier otro ser vivo (se refiere a la ley de la vida). Pero en la fiesta taurina, a diferencia de otra actividad, sí se le da el derecho al animal de luchar por su vida.
Al toro se lo puede interpretar de varias formas. Puede ser un amigo, un enemigo, un verdugo y hasta un Dios. Por esta razón, es evidente que es un animal de presencia y de esencia. Durante la lidia ¿tienes algún tipo de conexión con los toros?
He tenido muchas veces una conexión. Es raro, porque les ves a los ojos y ellos también. Es una conexión más que física. Diría que es espiritual. En mi caso yo les hablo. Les digo, “por favor ayúdame ó enviste bien… cosas así”. Este tipo de conexión se da especialmente con los toros que se han ganado la vida. Somos un equipo y triunfamos los dos. Por otro lado, también me he topado con toros que cuando les ves a los ojos parecería que te dicen “quítate que te mato”. Pero no lo he hecho y por eso me he llevado una palizas que me han mandado hasta la clínica. Es evidente que los toros tiene un poder muy fuerte, una energía que sí la sientes. Pero, esta es una de las diferencias entre un torero bueno o un torero más. (Refiriéndose a la entrega frente al peligro) .
El vestirse de torero es una actividad personal e introvertida muy especial que hasta se la podría designar como un “rito”. En tu caso, ¿cómo actúas en estos instantes espirituales?
Lo nuestro es una preparación. El momento antes de salir al ruedo es muy íntimo. Necesitas de mucha concentración porque sabes que te vas a jugar la vida. Me gusta estar con la gente que sin decirte nada, solo con su presencia, ya te dan fuerza, ánimo y te llenan de energía positiva. Con ese tipo de personas siento y digo: “Estoy completo”.
¿Cómo logras controlar aquel sentimiento fuerte de miedo?
“Aquí entra la preparación psicológica. Esto es a lo que te expones. Sabes porque elegiste ser torero. Sabes porque elegiste estar entre la vida y la muerte. Como toda profesión tiene riegos, pero tienes, debes y puedes vencer el miedo. Piensas en que tienes que triunfar. Si me coge un toro y me parte una pierna, pues es parte de esto. Es el costo que tengo que pagar por estar ahí. Estoy conciente de eso”.
‘Este es Juan Francisco Hinojosa, un espada sencillo y carismático. Auque es un torero joven, la prensa y la afición lo han alagado. Junto con Guillermo Albán, a Hinojosa lo consideran como uno de los mejores toreros que ha producido el Ecuador en los últimos 20 años. Una pleitesía que se consolidó tras su triunfo total en la Feria de Ambato “Nuestra Señora de la Merced 2011”.
Parecería que este nacimiento de figuras se convirtió en una ironía absoluta. Cuando más ataques y boicots ha sufrido el mundo taurino, es increíble pensar que el destino arrojó a un torero de las cualidades de Juan Francisco. Uno en crecimiento y que atrae cada vez más a una afición joven. Ahora más que nunca, ¿quién dijo que la tauromaquia estaba muerta para la juventud?
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