El polifacético aficionado práctico y ex novillero Luis Niño de Rivera, salió por la puerta grande al desorejar a su contraparte, en una tarde que desparramó detalles, señorío, arte y sentimiento, que sacaron toreando a los aficionados que llenaron a la mitad las localidades de “La Taurina”.

FAENA MACHA MALOGRADA CON EL ACERO

Abrió la tarde el Matador Raúl Ponce de León con “Artesano” número 316 de 305 kg, al que recibió a pies juntos con mandiles y rubricó con torera media. Quitó por ceñidas gaoneras y revolera, para arrancar la primera de muchas ovaciones que se desgranaron del tendido.

Ya con la muleta, inició por alto y facturó una faena casi en su totalidad derechista, lado menos malo de un ejemplar que tenía guasa y se revolvía pronto buscándole las espinillas, al que a base de aguantarle las envestidas con imponente valor sereno, le pudo con lujo de técnica y conocimiento de sus terrenos, demostrando fielmente que el que tuvo, retuvo. Terminó por ajustadas manoletinas como previo de dos pinchazos y descabello que le hicieron perder por lo menos un trofeo que había ganado a la buena, teniéndose que conformar con una vuelta de mucha fuerza.

PREMIO A LA CLASE Y AL SENTIMIENTO

El matador en retiro Mariano del Olmo, ahora exitoso empresario taurino, sustituyó a su homólogo Teodoro Gómez, del cual no se supo el motivo de su ausencia y enfrentó a “Boticario” número 356 de 320 kg, al que lanceó suavemente a la verónica rematando con una bellísima media belmontina.

Con la roja, inició por alto y planteó con éxito una faena casi en su totalidad por pitón derecho debido a que por el izquierdo la calidad del morito desmerecía, logrando rescatar tres tandas de mucho sabor donde el temple fue su común denominador antes de que su contraparte se apagara, decidiendo finiquitar doblándose con vistosos adornos por la cara, para irse por uvas y dejar una estocada poco tendida previo pinchazo en lo alto, suficiente para pasear la primera oreja del festejo.

LLEGÓ LA APOTEOSIS

Saltó a la arena Don Luis Niño de Rivera, sabio banquero, conocedor deportivo, ex novillero, aficionado práctico y conductor del programa taurino de Proyecto 40 México Bravo, que refrendó en el ruedo sus amplios conocimientos de la fiesta brava. Recibió con aterciopeladas verónicas a “Mueganero” número 275 de 350 kg, por cierto el más pesado del festejo, al que remató con soberbia revolera, sin que la respuesta del público se dejara esperar abriendo la puerta a la faena grande.

Brindó al Matador Arturo Macías, iniciando su trasteo con la sarga a media altura andando hacia los medios donde por la derecha logró el delirio de los diletantes en par de tandas de pases largos y templados que culminó con el forzado de pecho, para posteriormente probar la calidad de su enemigo con la de cobrar prodigando tres naturalazos a la usanza de José Tomás ayer en la alternativa de Diego Silveti, dignos de la historia del coso, para volver a la senda derechista y embraguetarse en dos tandas más al morito que parecía que traía motor, Culminó el poema con manoletinas de escalofriante quietud antes de montar el estoque y dejar un pinchazo en lo alto y estoconazo hasta la cinta, para mandar sin orejas al destazadero a su colaborador sinodal.

OREJA A LA VALENTÍA

El empresario Saúl Acevedo –único alternante que vistió a la usanza charra, ya que el resto lo hicieron de corto-, calló con creces las bocas de quienes pensaron que no actuaría y enfrentó a “Gallo” número 368 de 310 kg, al que con la capa lo saludó con mandiles a pies juntos rematando con la media, para llevarlo al caballo por dibujadas Tapatías que merecieron la ovación de pie del respetable.

Con la pañosa no pudo coronar lo mostrado con la capa ya que el novillo se vino a menos desarrollando sentido, al que sin importar su condición le pisó dramáticamente los terrenos intentándole infructuosamente por ambos pitones, llevándose incluso un varetazo en casi la totalidad de la pierna derecha, para irse tras del morrillo y dejar media de efectos letales que sirvió para pasear un trofeo que supo a gloria.

EL DETALLE Y LAS VERÓNICAS DE LA TARDE

Cerró plaza el también conductor de México Bravo José Antonio Hernández con “Exquisito”, número 318 de 310 kg, al que lanceó a la verónica simplemente perfecto; citando, templando, mandando y encajando la barbilla en el pecho acompañando con la cintura al estilo morantesco.

Quitó por ceñidas chicuelinas rematando con larga, para después pedirle a Uriel Moreno “El Zapata”; José Luis Angelino y Angelino de Arriaga que banderillearan su astado, solicitud que los coletas concedieron con excelsitud vestidos de parroquianos, el primero con el escandaloso Monumental, tan bien hecho y vibrante que encendió los ánimos de inmediato, para dar paso al mayor de los Angelino, que dejó un par de cortas al quiebro pegado a tablas y entregar turno a su hermano, que facturó un par si a caso poco trasero de poder a poder, que en conjunto estuvieron a punto de reducir a cenizas la plaza.

Brindó a sus compañeros de cartel y a los matadores que se encontraban en el tendido, más debido al desgaste que tuvo en el segundo tercio el morito, no pudo rendir en la faena de muleta, lo que comprendió Juan Antonio decidiendo abreviar, despachándolo con dos pinchazos y tres descabellos para irse profundamente ovacionado.

Por si fuera poco tan exitoso acontecimiento, al término del festejo el periodista Mauricio Locken impartió con éxito en el Museo Taurino de la localidad, la conferencia intitulada “Toreros Tlaxcaltecas”.

Fotos:Ángel Sainos.

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