La más urticante es la del Reglamento Taurino información explicada en amplitud de tiempo, más no en profundidad de consecuencias por José Gregorio Morales al abogado constructor de este Reglamento, que opjalá acabe con el fraude del afeitado, la burla en el peso y el trapío de las reses, entre otras cosas, pero que, ¡por favor! no ahuyente a los inversores y empresarios. El sólo pensar en un “tribunal!” para juzgar la jerarquía de los cartreles, nos aterra. Historicamente conocemos las consecuencias de estos tribunales del pueblo, revolucionarios. ¿Cierto Robespierre?
Hay que revisarlo, al Reglamento, porque luce en algunos de sus pasos como el amolador del filo de la navaja que pudiera degollar la iniciativa privada de las empresas privadas que no serán sustituidas por un Estado que desde Caracas está dispuesto a borrar el toreo del territorio nacional.

Basta revivir en la memoria reciente los penosos capítulos de Vargas con un generalote investido de autonomía como gobernador, ponérsele firme a la defensora del Pueblo, quien a su vez obedece el mandato de Elías Jaua. Ni hablar de lo de El Hatillo, donde la asediada alcaldesa prefirió bajar la guardia teniendo de su parte la Constitución y las Leyes.
En la referida revoltura surgieron las buenas noticias, como la ratificación por parte de la Alcaldía del decreto que en el Municipio San Cristóbal el Toreo es Patrimonio Cultural, ratificación hecha por la alcaldesa.

Una buena noticia es la de la contratación de dos grandes toreros para la Feria de San Sebastián en enero del 2012, el maestro caraqueño Leonardo Benítez, a quien un mal entendido habría puesto al margen de la temporada en la plaza que ha sido muchas veces triunfador, y Morante de la Puebla, un torero de época, por lo menos en nuestro gusto y apreciación.
San Cristóbal, siempre tan cordial, con queridos amigos como Hugo Domingo Molina, Jackson Ochoa, Colbert González, Manolo Ordóñez, Pablo Duque, Ricardo Benvenuto, Luis Hernández Contreras, Kike Rosales, Eutiquio Hevia, Santiago Morales, etc.… sigue siendo la ciudad cordial de aquellos primeros días de la Feria de San Sebastián, un evento que hizo grande en el tiempo, la historia y la importancia económica a San Cristóbal. Ciudad intrínsecamente importante en la historia política y formación de la nación venezolana: que, no dudamos, hará trascendente lo ocurrido en este III Congreso Tachirense de Tauromaquia.

Fue todo un lujo la presencia de los invitados internacionales: el maestro Víctor Mendes, el doctor Julián Parra y el colega Juan Ramón Romero de España. Romero presentó sus soluciones para los grandes problemas derivados de la guerra que contra El Toreo desarrolla, desde hace tiempo el Animalismo Contemplativo que apoyan capitales como la Casa Real Neerlandesa, las transnacionales de los Alimentos para Mascotas y Grupos Verdes de la política internacional, sectores que muchas veces navegan entre dos aguas con el propósito declarado de borrar del mapa al toreo y cometer un gigantesco ecocidio con la acción depredadora de acabar con el Toro de Lidia.

Julián Parra, en brillante intervención nos develó la terrible situación de la Colombia taurina. La han castrado, al prohibírsele su expansión y crecimiento: no se pueden celebrar espectáculos fuera de las fechas tradicionales, no se pueden construir nuevas plazas, no se puede….Todo contra la salud del toreo, hipócritamente resguardado por algunos artículos de leyes contradictorias… El maestro Mendes nos recreó su vida, la formación de un torero convertido por aclamación de Madrid, Sevilla y Francia en figura del toreo.

Ha sido un gran Congreso, no cabe duda, donde hubo grandes contradicciones como la del discurso del Arquitecto Oscar Medina, aunque sin duda lleno de buenas intenciones… Las mismas de las que están llenos los caminos de los infiernos.

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