La ciudad, la educación y la sociedad vs. las corridas de toros… ¿Y lo realmente importante… En dónde está?

¿Qué las corridas de toros son sangrientas? Claro que lo son, por que negar lo que es evidente; El taurino no lo niega, el taurino lo sabe, y no acude a una plaza de toros para ver brotar sangre, si quisiera verla correr como corre por el mundo bastaría con prender la televisión, escuchar el radio y tomar el periódico para enterarse de la masacre por la que pasa este país, entre el crimen organizado y los enfrentamientos, que si encuentran siete cuerpos calcinados en Metepec, que amanece un cadáver con 17 cartuchos detonados a su alrededor, se balacean en Naucalpan, 4 muertos en un bar de chihuahua, o que en menos de una semana se suman 20 muertos, algunos acontecimientos que se dieron solo en el mes de marzo, y así nos podríamos seguir si recordáramos lo que semanas, meses y años atrás ha pasado, y mejor no pensamos en lo que viene… ¿En dónde están para hacer algo?

Ni hablar de la educación… ¿Qué pasaría si se unieran los que apoyan y buscan abolir las corridas de toros para llegar a las poblaciones que no saben leer ni escribir? Eso parecería más importante, acabar con los millones de analfabetas que tiene este país, que carecen de estudios, de educación y de los medios necesarios para poder salir adelante, ¿por qué no abrirles las puertas a un mejor futuro?

¿Una iniciativa para acabar con las corridas de toros? ¿Por qué no una iniciativa para acabar con el hambre?

¿Por qué no guiar la mirada a las diferentes asociaciones y medios que buscan erradicar el hambre y la pobreza en México? Ellos son quienes en verdad necesitan apoyo, recursos, unión para darle una mejor calidad de vida a los hombres, mujeres y niños que día a día buscan algo para comer.

No busco defender la fiesta brava, se defiende sola… Proporciona empleos y alimenta a miles de familias; aporta arte, fotografía, música, baile, literatura y educación; es parte importante de la economía del país; Contribuye con la ecología… Y lo mejor, una tradición de años, cientos de años, que nos lleva de una gris realidad a una fiesta de colores.

No caigamos en este cuento que busca desviar nuestra atención y camuflajear una realidad… Detengámonos a pensar ¿Por qué apoyar una iniciativa en contra de algo que no me perjudica y mucho menos me beneficia? Enfoquémonos en los problemas reales por los que atraviesa este país, problemas que en verdad deben preocuparnos… ¡Ocupémonos en recuperar a México!.

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