Bajo un espectacular poder de convocatoria se lidiaron tres ejemplares de Don Fernando de la Mora y tres de Montecristo.

¡Qué! cuerpo al capote le dio el joven hispano, ondeante y con volumen, para recibir al abreplaza de Montecristo en Verónicas, rematadas con la Media. Y en ese andante paso ya había ganado los medios, tras la pica de Angel Juárez; un punto de cite medido con presición atrajo de largo a “Cominito” y con un aguante estoico quitó por Saltilleras. La nobleza y claridad del burel iba de un lado a otro bajo el conductor mando desde el inicio de faena en flexiones de rodilla; bastó el remate con un Cambio de mano para estallar el júbilo, pues en cuanto Juli toreó en redondo, a compás abierto tan similar al “Spleet” entró en la dimensión por ambos lados. Pero toda esa delicia no encontró eco en la espada, ligando cuatro viajes, el último de ellos, fulminante; el conjunto fue agradecido en el tercio y los aplausos en el arrastre fueron para el toro.
La segunda obra de Julián la cuajó con un astado de Don Fernando de la Mora que echaba las manos por delante, entonces el adorno vino en brega alternada de lados hasta meterlo en la pelea con la vara de Curro Campos. De Chicotazo en Chicuelinas fue destroncando hasta imponerse a “Aguanieve”. Agregó Doblones al tomar la muleta y alternó los lados para torearle en redondo un par de veces y como se fue quedando corto el morito vino el estrujo. Se metió entre los pitones para encelarlo y de pronto le cambiaba el viaje. Y si se agarraba al piso, un cite con la pierna y a asomar el poder obligándolo a embestir entre la angustia de un público que casi llenó la plaza México. Así, de entre los pitones ligó tres Dosantinas intercalando en una misma serie los de Pecho y Capetillina en un palmo de terreno. Qué valor y mejor aguante. Ah garra de torero. Por eso en cuanto sepultó el acero en la cruz sin objeción le otorgaron las orejas.
Sobando enfrentó a otro de Montecristo y por más pundonor no cambió la decoración del deslucido escuchando palmas al señalar un pinchazo y dejar una entera.

Quedó duro el primero de Diego que tiraba cornadas hacia el caballo de Rodolfo Acosta y por más esfuerzo del matador solamente una tanda por derecha encontró eco: tres viajes con el estoque valieron la palmas, mientras pitaban el arrastre.
También de Don Fernando de la Mora fue el segundo de Silveti. Tan manso que Cristian Sánchez trazó un círculo completo para depositar las banderillas en todo lo alto; ese temple para cuartear se agradeció en saludo desde el tercio; los arponcillos descongestionaron a “Mar de Nubes”. Ya en la muleta hubo pasajes interesantes sobre todo en el toreo al Natural. Media arriba y un descabello se quedaron en salida al tercio.
Se acostaba sobre el lado derecho el cierraplaza de Montecristo, brindado a “El Juli”. Y tragando obtuvo mejor respuesta por el lado izquierdo y asombrosamente en la parte final de la faena, ese lado derecho acabó toreable: Y no hay duda Diego Silveti está en el ánimo de la afición. Entera caída, premiada con una oreja.
Ese celo, tan propio del torero y enganche para imponer poderío, al igual que sitio, conocimiento de terrenos y punto exacto de desahogo en el cite para colocarse, han puesto a Julián López “El Juli” en lo más alto de la torería a nivel mundial; de ahí el recreo al llevarlo a hombros.
Diego Silveti posee un ángel así de grande, como lo tuviera su padre, interesante dado para un reciente matador.
Bajo un clima equilibrado de admiración ni el frío se sintió.

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