La primera vaca la paró Leonardo Hernández Padre montando a Xairel, con el que disfrutó mucho y dejo ver la calidad que siempre ha tenido como torero y como jinete.

En banderillas los tres rejoneadores consiguieron pasajes de altísima calidad a lomos del propio Xairel, Templario y Borrasca.

Al final, Leonardo dejó un rejonazo entero en todo lo alto montando a Travieso, quién cada día continúa evolucionando y apuntando cosas muy interesantes.

La segunda vaca la toreó Leonardo en solitario, utilizando de salida, a Burladero y en banderillas a Templario y OH31 con el que realizó un toreo de mucha cercanía, debido a que la vaca se acabo muy pronto.

Con Travieso puso dos cortas y pasaportó la vaca de otro rejonazo entero.

Después del entrenamiento Leonardo, su padre, Eduardo y los miembros de su cuadrilla, pasaron la tarde hablando de caballos y toros hasta entrada la noche.