Se lidiaron cuatro astados bien presentados de la ganadería de Atenco que fueron complicados.

Erick Cortés: Palmas tras aviso y plamas tras aviso.
Ernesto Javier Calita: Palmas y oreja.

Calita mostró que está puesto para cualquier compromiso, en sus dos actuaciónes anduvo voluntarioso y por momentos arriesgando para conseguir encelar a sus enemigos. El vivir en el campo le ha ayudado para mejorar su técnica y estar mentalizado en que quiere llegar a ser alguien en la fiesta.

El torero venezolano Erick Cortés aprovechó los momentos que le regalaban los astados de Atenco, pero las fallas con la toledana lo privaron de tocar pelo.

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