Aquí en Tula Leopoldo Casasola conjugó una gran dosis de histrionismo a su quehacer para cortarle oreja a cada toro; a la par estuvo Octavio García “El Payo”, en tanto el toreo que llega con fuerza hasta lo más alto del tendido, el de Joselito Adame, dividió apreciaciones al fallar con el estoque.

Gran parte de las reacciones de unos mil quinientos aficionados obedecieron a la presencia y armonía en hechuras del encaste español que envió la ganadería de El Vergel a la población hidalguense, anarboladura, sobre todo y el toro del festejo, el cuarto de la tarde.
En cuanto mostrara claridad el abreplaza al capote se engolosinó Leopoldo, gustándose en lances de recibo y quite, por lo que al llegar a la muleta escaceó la fuerza, sin embargo los desplantes, adornos y una entera en la cruz contribuyeron a la entrega de la primera oreja.

El panorama actoril afloró al salir el toro de la tarde, “Pepito”, templado desde la suelta, que soportó Lances, quite a cambio de desarmar a Polo. Además la trasmisión del vergeleño aumentó al hacer hilo hacia el banderillero José Guerrero, librado oportunamente por “El Payo” al cortarle el viaje.
La faena tuvo un notable lado derecho; por ahí el nervio en la pierna izquierda asomó al torear al natural, pero se recobró el camino al volver al perfil bueno. Lamentablemente Casasola rompió el ritmo de embestidas al recurrir constantemente a la petición musical y toreando al mirar al tendido.
Y en el momento culminante al señalar un pinchazo, como resorte dejó escapar un “Pu… madre” que cayó bien entre los aficionados y tras una entera bien puesta le ortorgaron al actor parlante la oreja, que exageradamente quiso compartir con el ganadero, regresado a su burladero por el público.

Bomboncito” correspondió a Octavio luciendo en sentidas Verónicas. Se empezaba a acoplar por derecha en la faena cuando le asaltó una notoria duda, justo cuando se rajó el toro, pero la entera arriba fue suficiente, por la efectividad, para recibir el apéndice.

Sobre el cierraplaza tuvo que montarse practicamente para hacerlo caminar, pues no ofreció garantía de faena, disposición culminada de certero estoconazo para cerrar con otra oreja.
Ahora hubo otro panorama, el del sereno, pensante y detallista torero cuando la materia prima no ofrece grandes alcances, el de Joselito Adame en ese puyazo al Relance al ejecutar sin pausa con el enves a la salida de un capotazo hacia el caballo de Mauro Prado. O aquella tanda por derecha ligada en un mismo punto de cite. Destellos deslumbrantes hasta que enhebró la espada en el segundo de la tarde.
Nada más José Isabel Prado le hizo sangre al quinto en el orden y ya se vibravan las Zapopinas de Adame desde el tranquillo haca el ondeante recortado a la mitad percal. El poco gas, aun así, fue agotado en medios pases, por lo que al pisar terreno, metido entre los pitones y en palmo resaltó la gallardía bien entendida del torero.

Al no pasar completo “Tolteca” improvisó Joselito Saltos de Rana, obra de “El Cordobés” para mantener el tenor de la emoción, misma que se esfumó al calar en estocada; dos golpes de descabello y a dividir notoriamente las opiniones de alguien que no pasa desapercibido al encontrarse en su momento.

Serio como su toreo, dejó el jolgorio a sus alternantes. Tres distintas películas por un boleto teollocano.

Video: Julián Herrera

[pagewrap=compartir.htm]