Arturo Macías cortó cuatro orejas, y Octavio García El Payo dos apéndices, siendo Fermín Rivera el único torero que se fue de vacío, ya que desafortunadamente falló con la espada y no pudo cortar las orejas que ya tenía en la espuerta del segundo de su lote.

Ante poco más de media entrada en tarde calurosa y con ráfagas de viento, inició la tarde el diestro Arturo Macías con Macondo de 463 kilos, con el que lució con el capote y también con la muleta, construyendo una faena inteligente, de muchos matices y sobre todo imprimiendo ese sello característico del toreo de Aguascalientes, que esta tarde cayó de pie ante la afición jerezana. Certero con el acero y tras la petición mayoritaria se llevó las dos primeras orejas de la tarde.
Con su segundo, Quinceañero de 468 kilos, Macías volvió a encender la tarde y lo hizo desde su saludo con el percal destacando también el quite por gaoneras, vistoso y de sello propio. Con la muleta encontró un toro noble, con codicia, que humillaba y que colaboró de principio con una faena variada, mostrando a un torero en sitio que en cada tarde se justifica. Con la espada nuevamente estuvo certero por lo que cortó dos orejas.

Fermín Rivera no tuvo mayor opción con su primero, el lunar del encierro, con el que abrevió; Con su segundo vio la otra cara de la moneda con Caminero de 469 kilos, toro que le permitió estar cómodo desde el capote, y lo mismo con su quehacer muleteril, construyendo una faena de mucho pellizco, con arte y calidad, lástima que fue la espada la que lo privó de haber cortado dos orejas que a ley tenía ganadas, aún así recibió la ovación del respetable en el tercio.

Octavio García El Payo también estuvo sobrado esta tarde, con sus dos toros dibujó pasajes de gran interés debido a que le tocó un lote con mucho fondo. Con su primero, la espada le negó el haber cortado las orejas, pero ya con su segundo, la historia fue otra, parsimonioso con el percal, y con la muleta, toreando muy despacio, templando las embestidas del de Valparaíso, y recreándose sobre todo con naturales donde corrió la mano y alargó el trazo, también por la derecha cada muletazo desgranó un olé profundo, mató de gran estocada para cortar dos orejas.

Al final del festejo los triunfadores Arturo Macías y Octavio García “El Payo”, salieron en volandas.

Arturo Macías: Dos orejas y dos orejas.
Fermín Rivera: Silencio y ovación.
Octavio García El Payo: Palmas y dos orejas.

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