Y tomándola como ejemplo, Mónica Serrano reflexionó retomando el gene que en ella habita: “Soy la herencia del rejoneo.”
Naturalmente se refiere a su señor padre, Ramón Serrano, quien la puso en el camino, aquel 5 de febrero de 1996 al cumplirse el 50 aniversario de La México partiendo plaza a su lado. Y del hecho que jamás ha podido desprenderse.
El destino le había jugado mal el 25 de noviembre de 2012 en el mismo lugar al salir abucheada: “Esa vez pegué un petardo; lo asumo, y ahora enfrentó el reto.” La bella caballista está de regreso.
Casa de Toreros la ha valorado, al igual que lo hiciera con la máxima figura mexicana del momento, Joselito Adame, y el no menos importante, Octavio García “El Payo”, además del francés Juan Bautista para representarla.
Pablo Moreno, ganadero y empresario, junto con su socio Juan Pablo Corona propietario del hierro de Constantino, son los nuevos apoderados de Mónica Serrano. “En ella se encierra la figura que le falta a México en el rejoneo”.
La presentación se hizo en el restaurante Arroyo a plaza llena, donde presentaría siete de sus doce caballos lusitanos. “Con ellos empiezo el viaje; tengo muchas ganas de ser figura y mantengo la ilusión de tomar la alternativa de manos de mi padre.”
Quince festejos firmados anuncian; el primero de ellos al inaugurarse la Feria del toro y el caballo de Pachuca el próximo 5 de octubre, al lado de “Zotuluco”, Arturo Macías y Juan Luis Silis, ante un encierro de Mimiahuapan.
“Tengo el valor para continuar.” Mónica Serrano está determinada. Su ferreo carácter también es un gene.
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