Y es que en San Marcos hoy se vivió una tarde que sin duda quedará bien grabada en la memoria de aquellos que estuvimos ahí. Hoy fue tarde de Toreros, no de toros, y eso que incluso hubo un ejemplar de Teófilo Gómez que recibió el reconocimiento del arrastre lento. Crónicas habrán en las que se hable de la calidad del buen encierro de hoy, sin embargo, a fuerza de ser sinceros hay que dejarlo solo en buena presencia. Los toros de hoy estuvieron bien presentados, quizas ha sido el encierro mas parejo en presencia de los lidiados hasta hoy y no hubo uno solo que se pitara en su salida, mas el juego de los mismos a mi parecer ha sido simplemente bueno a secas.

Los toros se caracterizaron por embestir pasando y la mayoria de ellos con la cabeza arriba. No pelearon en el caballo y por el contrario, si los de a pie les bajaban la muleta rodaban por la arena. El lote de Macías fue el mejor y tuvo en suerte toros que pasaban y contaban con movilidad. Esto fue buen aprovechado por el Cejas, quien tiene un punto mas de madurez y sobriedad en su manera de torear, mas aun asi sigue teniendo sus faenas muy bien estructuradas. Sabe cual es su público objetivo y le complace. Valor no le falta y vende bien las suertes en el tendido. Torea eso si, mas pausado, mas cerca, mas lento y templado. Ojalá que vaya puliendo mas su desempeño técnico, para que pueda correr la mano mas largo y con mas transmisión en el tendido.

Su primer toro colaboró y el cejas le tumbó una oreja. Con sus segundo tuvo un poco mas de suerte ya que el ejemplar en turno duró un poco mas y Arturo pudo enlazar tandas emotivas. Al son de la cortaorejas la gente entusiasmada se le entregó y tras una estocada efectiva el juez le otrogó dos orejas para salir a hombros.

La cuota de toreo de antaño, de entendimiento a las características de sus enemigos y de sobriedad al actuar la puso Fermin Rivera, quien ha cargado con el lote mas malito de todos, y sin embargo, comprendiendo bien el tipo de lidia que sus ejemplares necesitaban puso no solo valor sino cerebro. Engarzó pases de mucha calidad y supo darle a sus enemigos pausas y tiempos para que estos se desarrollaran de la mejor forma. Desafortunadamente no uvo suerte con la espada y saludo al tercio escuchando palmas sonoras.

Alejandro Talavante tuvo un lote de comportamiento disparejo, en su primero poco pudo hacer y sin embargo dejo en el ruedo dos o tres pinceladas de lo que es capaz de hacer. Sin embargo con su segundo las cosas fueron diferentes, y aunque su toro compartia las mismas características de desempeño que sus hermanos, Talavante ha puesto una gran dosis de arte y ‘duende’ así como de valor y arrojo. Podemos decir que su trasteo de muleta fue de lo tremendista a lo gitano, dejando grandes aromas de toreo de sabor dulce y tintes de mucha pintureria. Los amantes del estilo de torear de Talavante -espontaneo y de mente creativa- salieron toreando de la plaza al poder verle suertes tan complejas como unas temerosas arrucinas de hinojos, pasando por toda clase de manejos muleteriles.

Desbordado en su manera de torear Talavante dibujo una faena que deja en el recuerdo de los asistentes templanza, lentitud, gran valor a cruzarse a centimetros de los pitones e incluso al rematar un par de veces con desplantes valientísimos.

Le ha dejado ver mal el acero al pinchar y tener que recurrir al descabello. Aun asi la plaza estaba entregada, no hubo quien pitara sino por el contrairo, sonoras ovaciones y gritos unanimes de ‘Torero’! le cobijaron para dar una tronada vuelta al ruedo al rodar su enemigo por la arena.

Luces, sombras, grandes sabores de toreo y sosos toros hoy lograron que el respetable desquitara plenamente el costo de sus localidades.

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