opto por demostrar que él sí sabia lo que el manso traía muy adentro y se fue por el camino de la honradez y se asumió como un torero consciente de que a como diera lugar tenía que hacerle fiestas a un difunto de bravura y lo hizo a como se pudo a sabiendas de que con un bajonazo tempranero hubiese logrado que la gente lo comprendiera o el armar un ‘broncononón’, esa dos posibilidades eran las más viables y hasta las que más se antojaban y como no se las trago, pues sin duda habrá de repetir y cuando eso suceda deseamos que pegue ese campanazo que tanta falta le está haciendo, pues lo de hoy en lo de la lidia regular fue solo eso, regular y por eso fue que recurrió al regalillo. Y no puedo dejar de soslayar que el Bardo no es un auditor de toreros ni mucho menos un maestro en tauromaquia, por ello no seré el que le señale al torero de Aguascalientes, que mientras más se acerque al Gigante Pequeño, con ese rodar desmedidamente por la arena y las machicuepas para rematar las estocadas, más se alejara de un toreo serio ¡Cuidado Arturo!
Joselito Adame tuvo momentos plenos de sabor torero, de remembranza a tiempos clásicos, a estampa para lienzo de óleo y aceite, que lo fueron primeramente, cuando mientras los monosabios arreglaban el albero se sentó en el estribo con capote al calce y con ello llenó de aroma el momento, otro pasaje de estampa gallarda fue cuando se fue a cubrir uno de los tercios de rehiletes enmonterado y un detalle más fue, cuando previo a la suerte, se trepó a la tabla de remate y desde ahí se desprendió a ejecutar, ¡Torero Chipen!.
Categóricamente en el programa auditivo ‘Voces de luces’ este escribano había manifestado que no le gustaba el cartel que finalmente se dio el domingo recién ido, una de las razones, entre otras, era el hecho de no ser condescendiente con las posturas que asume el rejoneador Leonardo Hernández, al que no dedicaré más que unas preguntillas, ¿Quien se cree que es para que desde la pequeñez de su estatura cual peladillo de barriada, se envalentone frente a un juez que aquí en México, es sinónimo de autoridad? esto independientemente del desempeño que la tarde de marras haya tenido Hernández ¿Quién le ha dicho a usted que en el arte del rejoneo ‘toro es toro’?, ¡No señor! existen reglas primarias en las cuales se limita el área en que se deben clavar los rejones y banderillas, esto lo señalo nada más por si usted lo ignora y para no dar ‘la grupa’ sepa usted que a mi si me queda muy claro que esa ‘fantasía vistosa’ de clavar unas ‘rosas gigantescas’ previas a la suerte de la muerte no es más que un truco para que entre tanto papel de colores se oculte lo defectuoso de sus hojas de perales, ¡las cosas como son!
Y como dicen que a los jueces quienes los deben de juzgar son los magistrados o los de rango superior, pues yo respeto el juicio que ellos emitan a sabiendas que no le será nada favorable, pues ya se escuchan voces que piden su dimisión u otras hasta su remoción, la causal, dispendio de auriculares que bien sea dicho no son propiedad del juez, sino de la seriedad de la Plaza más grande del mundo, orejas que se lanzaron con la complicidad de un público bullanguero, al que la autoridad le debió de prestar oídos sordos, pues ya sabemos de que desde siempre en la historia, las turbas descarrilan la coherencia y el buen juicio y peor aún se tornan hipócritas, al grado tal que, muchos de los que acorralaron al juez, fueron luego los que le reprimieron después su bondad
¡Ah! y como ya me andaba resguardando de la cojiniza, se me pasaba decir, que el trapío de los toros de Lebrija para los de a pie me gusto reteartote y los de Don Fernando de la Mora para cuacos majos ‘pos’ también, presentados y hasta cumplidores.
[pagewrap=compartir.htm]