Partieron plaza Héctor de Granada, Juan Antonio Adame, Fermín Rivera, Gerardo Adame, Fernando Labastida y el recién alternativado Alejandro López, quienes tenían como meta despachar un encierro de Real de Solera, que a excepción del primero de la tarde, fueron complicados en términos generales y justos en presencia, haciendo que algunos de los poco toreados pasaran algunos apuros.

Los alternantes poco pudieron hacer y solo hubieron algunos buenos detalles. El primer espada tuvo la fortuna de contar con el ejemplar mas manejable, le dio una lidia inteligente y atemperada, lo que le valió para obtener coreados olés de los asistentes al recinto. Desafortunadamente ha pinchado y todo quedó en palmas.

Juan Antonio Adame logró con su ejemplar un par de tandas mas forzadas que templadas, esto debido a las malas condiciones de su enemigo. La buena actitud del torero logro que su trasteo calara en el tendido y tras una efectiva estocada el público le pidió fuerte la oreja a la autoridad, misma que fue concedida.

Fermín Rivera no se quedó atrás, y aunque no logro lucir con capote, hizo que su enemigo -que pasaba con la cara alta y se le colaba de fea manera- al final de la faena quedara sometido a su muleta elegante. Estocada calada y tras petición de oreja, la paseo por el ruedo.

En cuarto lugar debió salir Gerardo Adame, sin embargo por un error en corrales han echado al ruedo al enemigo del recién alternativado Alejandro López, de manera que tras pedir la autorización para cambiar turno le salió a su enemigo con franca alegría y entusiasmo. Le intento lancear pero su enemigo solo le permitió un par de verónicas. Tras la puya mas con enjundia que con finura dibujo un par de zapopinas. Con el deseo de agradar puso banderillas, aunque debe perfeccionar su técnica en el segundo tercio. Con la muleta y tras emotivo brindis trato de agradar y conectar con el respetable. Intento por ambos lados, se puso de rodillas y pego algunos buenos muletazos. Tras tirarse a matar el público que le coreo todo demandó las dos orejas que a la postre le permitieran llevarse -tras elección popular al finalizar el festejo- el trofeo en disputa.

Le siguió Gerardo Adame. Muy torero y siempre por encima de las condiciones de su enemigo -el mas malo del encierro- Adame se la jugó, y demostró tener técnica y valor. Merece más y mejores oportunidades. Palmas.

Para cerrar, lidio su toro Fernando Labastida, el cual enseñó clase aunque no tuvo enemigo a modo. Aun asi el público le premio si esfuerzo con una oreja.

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