Lamentablemente, la otra cara de la moneda ha puesto contra la pared a Luis Ignacio Escobedo a unos días de tomar la alternativa al dejar vivo un toro, y Mirafuentes de Anda se ha visto fuera de cacho.

Justo cuando ya habían soltado los dos primeros astados de Real de Valladolid, tan desproporcionados en tipo y cornamenta, apareció “Artista” en tercer lugar. Armónico, reunido, redondeado y con sus palas abiertas.
Mendoza lo esperaba a Porta gayola para darle otra panorámica al festejo. Y tuvo que echar el cuerpo hacia el frente para eludir el peligro. Tres Verónicas y la pinturera Media asomaron arte. Más al quitar por Chicuelinas y aderezar con una Larga.
Antonio ya había marcado el ritmo de faena y en ello se introdujo Angel González padre para lucir el tranquillo en banderillas, agradecido en el tercio. Unir el de la Firma y Cambio de mano dejaron el idóneo panorama para dar pie al concierto de muñeca.
Suavidad, mando y dimensión sellaban las circunferencias del viaje por derecha, sin embargo al tomar la batuta brotó el sentimiento e inspiración para cuajar sobre belleza Naturales emanados de una privilegiada muñeca.
Y es que al ubicarse siempre en sitio, desprende reposo, relajamiento y dirige en asombro coro que se introduce al compás de un suave movimiento, por ese sentido del viaje. Hasta las Manoletinas entran en la pauta; la espada no.
Otro cante requiere el cierraplaza al desatarse el viento, bregar hacia las afueras y cerrar con la Media. Despacioso giro en la Chicuelina antigua alterna con Tafayeras en el recreo. Y Angelillo hijo emula a su padre al ganar la salida al tercio tras banderillas.
La menuda figura yergue en Estatuarios de inicio en los medios y marca el paso a su toreo en redondo.
Antonio sigue inspirado al torear por derecha y se da el lujo de torear al Natural sin ayudado soportando el peso de la bamba unicamente con su sello, la muñeca. Y aflora el arte al embarcar a “Chocolate” en una dimensional Vitolina.
Que ha agregado redondos. Esos van de aderezo, cuando ya se posee un punto de cite que marca el tono de esta segunda faena, pues ya tendrá peso la espada para culminar las obras. Por ahora, dos sonoras ovaciones retumban desde el tercio.

No hubo tarde para Escobedo. Entre derrotes y cortas embestidas fue silenciando su labor, hasta acudir al horrendo y desesperado bajonazo para deshacerse del segundo en el orden.
Complicado, duro y de un sólo lado fue el quinto, naufrangando Luis Ignacio entre desarmes que le hicieron perder la zapatilla, la ceja y hasta la cabeza al escuchar los tres avisos, que lo dejan congelado para convertirse en matador de toros.

Y Mirafuentes no encontró claridad de embestidas en su lote. A ratos enfrontilado, entre achuchones y rapidillo toreo enmarcaron su actuación. Por ahí se cuelan unos Circurrets y algunas Sanjuaneras. División y palmitas.

Alvaro Carrillo se examinó como picador recibiendo todo el encierro que le ha otorgado el carnet, aun sin echar el cuerpo en cada reunión.

“La muñeca se necesita para darle el temple que te pide el toro para torearlo, y también que se convierta en látigo cuando se requeire castigo”: Ponce.

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Video: Julián Herrera

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