Es como un peregrinar, año tras año, en busca de una oportunidad, la carrera de Rodrigo Hernández para expresarse como torero, y ha sido en las temporadas de Arroyo, como ha encontrado eco a sus inquietudes, tanto novillero como torilero, todo ante el deseo de sobresalir, y en similar inquietud lo ha expuesto en los recientes festejos de el cortijo Los Ibelles del estado de México, donde se ha erigido triunfador.
Rodrigo es un inquieto elemento que no se sabe otra cosa que la de ser torero; domingo a domingo acude a la plaza México en compañía de Paola, sobrina del empresario Pepe Arroyo, para detectar el desarrollo de la fiesta.
De igual manera, Paulo Campero se recetó los festejos de niños toreros en la placita de Tlalpan haciendo labores de subalterno, a fin de ser considerado para alguna actuación en la plaza de los señores Arroyo.
Sin embargo, no obstante el haber inaugurado la actual temporada, le llega la oportunidad de mostrarse en el máximo escenario del Distrito Federal, tras haber hecho lo propio en la anterior campaña, al compartir cartel con Michelito Lagravere y Lupita López.
Paulo perteneció a la escuela del matador de toros en el retiro, Pepe Luis Vázquez y actualmente recibe el apoyo de Pepe Arroyo.
Estos dos prospectos, Rodrigo Hernández y Paulo Campero, compartirán créditos con Alberto Valente, luego de impactar al público de Guadalajara el domingo reciente, devolviéndole a la fiesta el agradable ingrediente, tras haber presenciado el percance dramático al torilero, para enfrentar astados de Rodolfo Vávquez.
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