Y será en su plaza, Cinco Villas, donde habrán de rendir homenaje al torero más querido de México, nacido en Texcoco, tan cercano a Santiago Cuatlalpan, sede de la plaza más bella de nuestro país.

Lo que se inició en noviembre de 2014 tendrá su epílogo este sábado con una novillada méxico-española.

El matrimonio además empresarial ha confeccionado todo un espectáculo para darle brillantez a la serie de actos promovidos por la familia Pérez Domínguez, con Silvia hija a la cabeza: Desde el pasado 22 de noviembre el campo deportivo de Texcoco lleva el nombre de Silverio.

La reciente Feria del Caballo texcocana también se hizo en su honor.

Ahí mismo, el 11 de abril, fue presentado un libro de Arturo López cuya novedad la aporta el pintor Francisco Alvarez con dos obras.
Durante la presentación del billete conmemorativo en la Lotería Nacional acudieron los Sirvent Domínguez el 17 del mes anterior.
Tanguito de Pastejé a manos de Silverio también se recrea en las afueras de El Palacio de Hierro dos días después.

La parte sentimental la aportó el Licenciado Genaro Borrego Estrada con su pregón taurino el 20 de noviembre en la plaza México, al develarse la placa de la Peña Los de Armillita, Garza y Silverio.

Horas después la corrida templada por Juan Pablo Sánchez como triunfador.

Y ahora como colofón, en un sólo festejo se reunirá toda la arrolladora personalidad de Silverio:

El vio por su pueblo en tres distintas etapas como presidente municipal texcocano, al igual que Cinco Villas ve por la niñez congregada en la casa-hogar de la Madre María Inés.
Un festejo como los muchos que tuvo al lado de espadas españoles, guardando proporciones.

Ese afecto de Silverio y su querida esposa Pachis hacia sus ahijados de matrimonio, Lola Beltrán y Alfredo Leal, reencarnado en María Elena Leal Beltrán a quien llevaron a bautizar, será el preámbulo musical con su voz de altura.

Generosidad, bendita profesión y el don de sencillez unidos en vibra para aplaudir al español Marco Antonio Silva, Nicolás Gutiérrez y Javier Castro ante novillos de Huichapan, propiedad del ganadero Adolfo Lugo Verduzco, entrañable amigo de Silverio, bajo el marco Sirvent Domínguez.

Todo ello cobijado por la fe de un pueblo: novillada guadalupana.

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