EL FESTEJO

Abrió plaza Sebastián Castella a la verónica con “Encino”, quitando por tafalleras. Tandas con calidad, en especial por el derecho. Se puso pesado con la espada.

El segundo del festejo fue para Arturo Saldivar, quien estuvo bien a la verónica, rematando con una media. Con la muleta el diestro tuvo buenos momentos templando por el derecho y consintiendo la embestida del de Teófilo Gómez, en pocas palabras, una faena de mucho entendimiento entre toro y torero. Dejó una espada entera y en buen sitio al primer intento y escuchó palmas.

En el tercero de la noche, de nombre “Paisano” con 480 kilos, correspondió a Sebastián Castella quien estuvo bien a la verónica. Con la muleta demostró inteligencia ante un toro que así se lo demandaba. Colocó la espada al primer intento para escuchar palmas.

A Arturo Saldívar le correspondió el cuarto de la noche de nombre “Chirrin”, con el que estuvo bien a la verónica, rematando con una larga, escuchando la Diana desde las alturas. Daba la impresión de que coletudo quería torear a la española con la muleta cuando el toro le demandaba, llegando a estar incluso descuadrado entre pase y pase, nunca le tomó la distancia. Fue hasta el segundo viaje cuando con la espada terminó con la vida de su enemigo.

En el lugar de honor salió “Orujo” con 508 kilos para Sebastián Castella, quien estuvo bien a la verónica. Con la muleta dejó interesantes momentos por ambos lados, en especial por el derecho en donde logró pases casi en redondo, por el izquierdo corrió la mano con calidad. Se puso pesado con la espada, hasta tomar el descabello.

Cerró plaza “Manos Morenas”, con 503 kilos a quien Arturo Saldívar toreó a la verónica. Con la muleta inició por alto del tercio a los medios, para después correr la mano con clase por el derecho, repitiendo en la segunda tanda. Se echó la muleta al lado izquierdo, toreando largo y templado a un toro con calidad y movilidad, pegando pases en redondo a un animal que por el lado izquierdo fue de excelente calidad. Con la espada cobró sendo estocadón, para cortar dos orejas y rabo; desde las alturas se ordenó el arrastre lento premiando la nobleza y calidad del toro de Teófilo Gómez.

EL REGALO
Sebastián Castella enfrentó un toro de Fernando de la Mora con el que ejecutó con calidad a la verónica. Tuvo momentos interesantes con la muleta, aunque el torero estrelló sus ilusiones, pues el toro se vino a menos. Con la espada fue hasta el tercer intento cuando terminó con la vida de su amigo y colaborador, escuchó palmas.

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