En los últimos 35 años sólamente aparecían los nombres del lagunero Arturo Gilio y Leopoldo Casasola que le cortaran oreja a cada uno de sus ejemplares al presentarse en el monumental coso, tal y como lo hiciera el hidrocálido en reciente domingo.
Precedido de toda alegría llegaba Gilio a la de Insurgentes aquel 2 de septiembre de 1990 para alternar con Angel García “El Chaval” y el regiomontano Mauricio Flores ante el encierro enviado por Francisco Martín Agüero Curro Rivera.
El cascabel, como le llamara el desaparecido cronista Francisco Lazo, refrendó el carácter extrovertido al enfrentar a “Piti” en tercer lugar y cuajarle una faena en la que prevalecieron sus espectaculares pares de banderillas y el estoconazo al cortar la primera oreja.
Adueñado del escenario, Gilio se desató por completo y sin importarle salir despedido por los aires al culminar la faena, recibió otra oreja del juez Ramírez Favela, tras lucir variedad en capa, banderillas y muleta.
El refrendo de triunfar debutando en La México lo registró al tomar la alternativa el 5 de febrero de 1992, con el corte de orejas y rabo a “Genovés” de De Santiago.
Sin más antecedentes taurinos que el convivir con Mariano Ramos, otro alegre chavalillo le pidió “Las Tres” a Don Juan Flores en la ganadería mexiquense de La Guadalupana para matar el gusanillo del toreo.
Ese fue el impacto que llevó a Leopoldo Casasola a debutar el 18 de julio en el máximo embudo de la mano de José Manuel Alvarez, el apoderado español de moda. El festejo inaugural de la temporada 1999 tuvo que iniciar a las 17:35 horas a causa de torrencial aguacero.
La terna la completaron Cristian Aparicio y Pepe Serrano ante la novillada de Tequisquiapan, propiedad de Don Fernando de la Mora. Picadores de lujo, Venustiano Pacheco y el pintorezco Julio Sánchez Duart brillaban en la cuadrilla.
“Vienes o Voy” y “Sevillano” completaron el lote en los que dejara escapar la imaginación, sobre todo al empuñar la muleta reflejando la sonrisa en cada suerte. Y como matara firme, el juez Herberto Lanfranchi le concedió oreja por toro.
Y si de descaro hablamos, Nicolás Gutiérrez ha firmado el papel sin temblarle la mano, tan seguro de estampar la poderosa que ni el viento le sacó de balance al debutar el 2 de agosto de 2015, remarcamos la reciente fecha por entrar en los antecedentes históricos.
A las 16:30 horas y si el tiempo lo permite: Plaza México, quinta novillada de campaña: Rodrigo Ochoa, Luis Miguel Cuéllar y Nicolás Gutiérrez que se presenta con astados del desaparecido ganadero Marco Garfias.
La reseña se encuentra en este mismo portal en los que se destaca el desafío al “aire”, base del documental “Torero” de Luis Procuna, que era su principal preocupación al temor de quedar al descubierto ante el molesto clima.
Tanto a “Restaurador” como “Potosino” los enfrentó como extrovertido gusto, sin que pesara el llamado pánico escénico del que llega por vez primera a la plaza que da y quita. Nicolás se introdujo en el gusto del aficionado que reclamaba más quehacer en la primera faena.
Destapó cuatro enormes Naturales aderezando el viento.
Y frente al sexto, superado el vendaval, Nicolás entró a su aire, sereno y tranquilo, en toreo de largo alcance tan dimencional como su placentero sentimiento. Y de nueva cuenta apareció la magistral mano zurda.
Gilberto Ruíz Torres otorgó oreja por trasteo.
Arturo Gilio en los 90, Casasola al 99 y Nicolás Gutiérrez en 2015 han probado el sabor del triunfo al aparecer por vez primera en un paseillo del monumental coso de Insurgentes, la Plaza México.
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