Para Horacio Casas, la gentileza del criador José María Arturo Huerta y de su hijo Javier Huerta, ha sido la oportunidad perfecta para que sus finos corceles practiquen el toreo frente a la cara de tres vacas que le han permitido afianzar la técnica a los caballos que utilizará en ambas plazas.
Para esta casa ganadera también fue altamente redituable la experiencia, toda vez que ha permitido la selección de ejemplares que serán responsables de continuar la estirpe de esta dehesa del toro de lidia que se ubica en los límites de Puebla y Tlaxcala.
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