La plaza registró un cuarto de entrada, se lidiaron astados de Coroneo bien presentados.
El becerrita José María Mendoza: Saludos.
Javier López El Javi: Salida al tercio.
Oscar Franco: Silencio.
Lulú de la Vega: Tres avisos.
Humberto Quevedo: Dos orejas.

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El más joven del cartel fue Humberto Quevedo quien se presentaba en la bella plaza de la Santa María, un chaval que cayo de pié, que a pesar el viento, comenzó con un farol de rodillas pegado a tablas, quitó por chicuelinas muy ajustadas. Brindó a la empresa, se fue donde menos soplaba el viento y ahí a pies juntos empezó la faena por alto, escuchó las dianas de la banda en tres ocasiones, al son del “Querétaro lindo”, toreo con suavidad, temple y pisando terrenos peligrosos aguantó la embestida áspera de “labrusco”. Término con manoletinas ceñidas y se tiró a matar con el corazón por delante siendo trompicado en el embroque dejando una estocada en buen sitio para cortar las dos únicas orejas de la tarde.

El español Javier López El Javi tiene madera y conoce el oficio de lidiar toros, lástima que el viento lo molestó en su lidia desde el capote, cuando menos arreció el viento pegó buenos muletazos siendo coreados por el público que hizo buena entrada.

A Oscar Franco le tocó en suerte un novillo manso y peligroso al que no se le pudo hacer nada, los banderilleros pasaron las de Caín para poder colocar las banderillas, paso de noche el novillero.

Lulú de la Vega se vio nerviosa y con falta de sitio, no le pudo al novillo que fue franco sin tirar cornadas pero la novillera no plantó las zapatillas. Escuchó los tres avisos.

Abrió el festejo el becerrista José María Mendoza al que se le vio muy bien teniendo detalles toreros.

Fotos:Juan carlos Amarillas.

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