Antonio Mendoza cuajó dos trasteos, el de hondura y el de empaque, sin coronación de espada. Ovación, y vuelta al ruedo tras escuchar un aviso.

Fue el abreplaza el único astado que funcionara para que La Joya se llevara el reconocimiento en el mano a mano ganadero ante La Guadalupana.

Matador“, negro zaino, lustroso, pelifino y de larga cuerna hacia adelante, fiel al encaste Parladé en sus hechuras. Diego Emilio en dos Verónicas y Revolera de recibo comprobó la largueza en cada embestida. Y se puso a tono en entendimiento al iniciar la faena en los medios.
Muleta adelantada, muy a la española en cite, para llevar en dimensión al abreplaza en cada suerte en redondo y alternándose los lados por serie, sin embargo, en tres Derechazos y el remate con Trincherilla entraron en la luminosidad de la soleada tarde.
El punto culminante vino al templar una larga Dosantina y agregar el pase de Costado con Cambio de Mano en artístico ritmo. Tres cuartos de espada en buen sitio, lo convirtieron en indiscutible triunfador al obtener una oreja, pese a que algunos aficionados llegaron tarde.
Otra cara presentó el de La Guadalupana, deslucido, el negro, vuelto y astifino. Ante este cuarto de la tarde se vivió la emoción del festejo, por la seriedad del novillo y el pique entre toreros al realizar quites por Gaoneras:
Antonio Mendoza se ajustó al máximo, no obstante que “Novillero” se ceñía al cuerpo; en tanto Diego Emilio dio réplica en el mismo tenor.
Y conste que este ejemplar había echado pa’rriba a Emilio al inicio. Brindis al empresario Luis Marco. Y a lidiar, primero por bajo y después por la cara, soportando un derrote más. Se fue en banda al tirarse a matar y cobró una entera al segundo intento, valedera para dar la vuelta al ruedo.
Se rajó el tercero de la tarde, refugiándose en tablas el de La Joya, y hasta ellas fue Diego Sánchez para sacarle medios pases en un palmo de terreno. La faena cobrada a un tiempo al matar y premiada con una vuelta al ruedo, fue como un preámbulo de lidiador para enfrentar al cierraplaza en el orden.
Y vaya que hizo honor al nombre impuesto por el ganadero de La Guadalupana, “Lidiador”, que le permitió sólamente lucir en el quite por Saltilleras, pues además de rajarse, se paró el novillo, convirtiendo aquello en un lucha sorda al tomar la muleta.
Notable esfuerzo al torear sobre lado derecho. Un espadazo caído impresionó al juez y su pañuelo blanco se sumó a la premiación al otorgarle la oreja.
Antonio Mendoza trajo el toreo dominador de antaño desde su primero de La Guadalupana, que se dejó echar mano. Armonía en sus Parones ganando los medios y clasisismo al quitar por Chicuelinas. Brindis a “Talín”, brillando la seriedad y el buen gusto para torear en redondo.
Además con la salvedad del aguante, pues tras una serie en redondo y por derecha el toro se le quedó a medio viaje y le miró hacia el cuerpo, pero Antonio tocó a tiempo al vaciar por alto y remató lucidamente con el de Pecho. Entonces vino el toreo por alto: Sanjuaneras, Manoletinas y Ayudados en series. Pinchazo y entera. Ovación.
La jabonera lámina del quinto de La Joya no correspondió al esperado juego, rajado. Parones. Y al tercio Cristian Sánchez por el aguante en tranquillo al depositar las banderillas. Así también, aguantando, Mendoza obtuvo destellos, como aquel Cambio de mano, un muletazo de Costado y un aislado Natural.
Pero todo se vino abajo al atravezar sus estocadas. Vuelta al ruedo tras un aviso.
Emotiva resultó la premiación al final: la tercia premiada económicamente, Cristian Sánchez como el banderillero de la tarde y, por aplausómetro, Diego Sánchez, mientras el reconocimiento se dio en su totalidad a la Madre Inés por su noble causa al frente de la casa-hogar La Divina Providencia, de un público que casi llenó los tendidos.

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