Los niños de la Escuela Taurina de Monterrey mostraron los avances q han aprendido en más de un año bajo la dirección del Ing. Sotero Aripze, asesorados por el matador Isaac Leal Montalvo quien también dirigió la lidia.

Entre los chiquitines que destacaron grandes avances, esta el niño Juan Pablo Martínez Padilla, que en la primer vaquilla se lució con el capote, toreando a la verónica, para después tomar la pañosa y recetar sendos derechazos. Siguió Felipe González, quien echando el corazón por delante toreando con el capote con un farol rodillas muy aplaudido por el público y después se echó encima a la vaquilla trompicado en un par de ocasiones.

Lo más torero de la tarde corrió a cargo de Adrián Estrada en la segunda vaquilla, quien con sentimiento, clase, transmisión y buen torear arrancó los más largos y cantados olés del público y familiares que asistieron. No cabe duda que este niño tiene gran personalidad y es un diamante en bruto que con tiempo, dedicación y cuidado podrá haber un gran torero. Junto a su padre, el Sr. Mario Estrada, aceptaron con humildad los elogios por parte de los asistentes, ante esos muletazos con la diestra que aún los tenemos grabados en la retina, ante la noble vaquilla que envió Don Octaviano García.

Con algunos muletazos, también tomaron parte Ricardo Rocha y la niña torera Milenia Salazar, quien mostró la emoción de haberse pasado por la faja a la segunda vaquilla.

Al terminar la lidia se tomó en el centro del ruedo de la Monumental de Monterrey Lorenzo Garza la foto del recuerdo de todos los participantes, para luego pasar a degustar una deliciosa carne asada con la compartieron el pan y la sal con todos los asistentes.

Enhorabuena por esta capea y por la convivencia que fortalece a estas familias, Dios quiera que por lo menos uno o dos niños que inician en esta escuela se conviertan en toreros.

Fotos: Dr. Gerardo Vázquez

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