La novillada de ayer debió haberse corrido el día 1 del año, sin embargo, por no existir condiciones climáticas favorables, tuvo que ser suspendida. En punto de las 4:30 p.m., y previo a partir plaza, el respetable presenció la develación de una placa conmemorando la trayectoria del Sr. José Luis Ramírez El Padrino, quien tiene en la región una larga y respetable recorrido como empresario de esta plaza y además como representante de novilleros y toreros, destacando en su carrera el apoderamiento del novillero y después figura del toreo Q.E.P.D. José María Luévano.

En la lidia se presentó como primer espada el novillero Alejandro López, quien lidió en primer turno a Chicuahual de 355 kg. El novillo tendía a salir suelto, lo que le dificultó en todo momento la labor del aspirante a matador de toros, quien aún así se le vio voluntad de agradar, ya que desde el inicio del trasteo lo recibió de hinojos, e hizo por el novillo a cada momento. Esta condición le dificultó en todo momento ligar, sin embargo, y a pesar de no tener mucho sitio, logró salir avante con el primero de su lote. Lo pinchó dos veces y todo terminó en silencio. Regidor, con 342 Kg. fue el segundo de su lote, novillo que presentó mejores condiciones que el primero, sin embargo, estuvo carente de fuerza y de repente rebrincaba en sus embestidas, lo que obligó a Alejandro a dar series cortas en número, cosa que a veces no cala en el tendido como debiera. Logró dibujar un par de lances con el capote, templados y con gusto. Se cruzó y lo hizo pasar, siendo esto apreciado por el respetable. Desafortunadamente no tuvo suerte con la espada y todo terminó con un saludo en el tercio.

Tocó el turno a Antonio Hernández. El chaval mostró condiciones serias en cuanto a su deseo de ser torero, se le vio determinación y mas sitio que a sus alternantes. Brujo, con 338 kg. fue su primer enemigo, siendo el mejor novillo del encierro; Tuvo clase en la embestida y no enseñó en momento alguno malas ideas. Tenía condición repetidora y embestía con la cabeza abajo; Quizá al igual que a sus hermanos le faltó un punto mas de fuerza; Aun así Hernández lo entendió bien, y siguió con claridad las voces que desde el callejón le guiaban, estructurando una faena con sentimiento. Cubrió el tercio de banderillas, con más ganas que con buena técnica. Logró matar al primer viaje y el juez de plaza le concedió dos orejas, mereciendo el novillo arrastre lento. Con su segundo de nombre Doctor y 340 kg. de peso mostró el mismo deseo de agradar, sin embargo este ejemplar a diferencia de su anterior poco le permitió hacer. Aun así, tras división de opiniones, se lanzó a dar una vuelta al ruedo.

El tercer espada fue Santiago Ocampo, quien con mas voluntad que técnica y sitio, quizás tan verde como el terno que lució el día de ayer, no se echó para atrás a pesar de los tres arropones que recibió de parte de su primer ejemplar logró realizar un par de lances con buen tipo, y a su vez, un par de naturales de buena manufactura. Con paciencia y constancia este muchacho puede tener un buen lugar en la baraja de aspirantes. Logro recibir aplausos con su primer enemigo y con su segundo, un astado infumable, todo quedó en silencio.

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