En tanto el español Pedro Gutiérrez El Capea obtuvo una y Christian Ortega tuvo una tarde aciaga.

Actuaciones de gran mérito al enfrentar una señora corrida de toros, procedente de San Mateo. Bastó la salida del abreplaza para que surgiera el aplauso de admiración por la pura presencia, marcando el tenor de seriedad, con nombres alusivos al festejo inaugural de aquél 5 de febrero de 1946.

En un Parón, tras capotazos de brega, Fermín entró en el reposado toreo al quitar por ajustadas Chicuelinas, envolventes de cuerpo. Y aunque Gavioto acusaba debilidad
Rivera supo plantear el alivio para mantener de pie al burel que hizo tercero en orden al ver que por el lado derecho eran constantes la pérdida de remos. Pasó la muleta al lado contrario y a prolongar la embestida hasta que el toro rompió en el sexto Natural; en adelante pausa para ligar y cadencia para mimar el trazo.
Ese plan recobró el lado derecho y que surge la inspiración caminándole al toro en pases de la Firma y Cambios de mano. Las Manoletinas por alto dejaron al sanmateino justo para cobrarle un señor estoconazo a cambio de las dos orejas, solicitadas por uno dos mil espectadores.
Macheteando decorosamente al cierraplaza el nieto del maestro Fermín cerró con Limonero entre aplausos.

El Capea se dio un arrimón ante Fresnillo sin importarle la cornamenta veleta y astifina. Su toreo por bajo fue centrando al segundo de la tarde en faena derechista, impregnada de vistosos remates como aquél cambio de mano por la cara. A Pedro bien la va la embestida del toro mexicano y como fulminó de estocada en buen sitio, le otorgaron la oreja sin discusión.
Ah que bella pelea ofrecieron Peregrino y el picador Luis Miguel González: el empuje y bravura del quinto ejemplar y la rienda impuesta para no aflojar la vara de lo alto hasta llegar del tercio a las tablas. También por derecha planteó El Capea la faena que se fue diluyendo al perder gas el de San Mateo. Pinchazo y entera valieron las palmas.

Y nomás se volvió, a la antigua se decía revuelve, violento en un palmo de terreno el abreplaza y Christian Ortega optó por el toreo precautorio, escuchando pitos al dejar una estocada a un tiempo y a paso de banderilla.
Algo similar sucedió con el cuarto en el orden, duro y peligroso, quedándose corto y arreando, por lo que en medio de la faena surgió el abucheo para Christian y más tarde un aviso al prolongarse en el tiempo de muerte. No fue su tarde.

En cambio con qué placer aplaudieron la salida a hombros de Fermín Rivera, la trasmisión de su toreo todavía está fresca; claro hecho en la plaza México.

[youtube=425,350]http://www.youtube.com/watch?v=40bQKeyc21A[/youtube]

Video: Julián Herrera

[pagewrap=compartir.htm]