Ah que bonita tarde transparente, nítida y agradable se ha vivido en el Cortijo Los Ibelles del Estado de México frente a ejemplares de Guanamé, dos novillos y vacas que han contribuido al éxito del festejo conmemorativo desarrollado entre amigos.
Prendió la llama “El Payo” con su estoíco valor para sacar pases en torno a su cuerpo cuando el ejemplar de Guanamé se quedaba prácticamente parado, sin embargo el celo torero fue capaz de jalarlo al rededor recreándose en cada pase tanto por derecha como sobre mano izquierda.
Es admirable la comunión establecida entre matador y astado manteniendo un diálogo con los asistentes al más bello panorama que nos pudiera brindar las naturaleza en el Estado de México con su multicolor verdor tan lleno de frescura y fragancia torera.
Quieto como impávido tronco se ha quedado Octavio en cada suerte ejecutada a la luz de propios periodistas descargados de admiración torera en cada suerte ejecutada para resolver instantáneamente el destino de faena alguna por un proceso surgido de la valentía y placer al sentir el clamor del belfo.
Ah que grato es el descubrir paso a paso el avance paulatino y firme de César Ibelles en su moral compromiso por engrandecer la fiesta antes que buscar la propia gloria cuando se está exponiendo la vida en cada suerte, bella, quieta y lenta por el placer de disfrutarla.
Así hemos vivido las firmas en cada destello que van de la Trincherilla, al Cambio de mano y del singular Trincherazo al aterciopelado Pase del Desdén. Paciencia y resistencia que todo tiene su momento para atraer la cansina embestida cuando se posee la divina virtud del jale, atraer, imponer, mandar.
Un medio espadazo en buen sitio es suficiente cuando el capote doblador de Juan Ramón Saldaña está imponente; ya las labores del puntillero resultan complementarias ante la efectividad de estocada y destronque por la complicidad de deseos entre matador y subalterno.
Y los chiquillos, sin medir estaturas sino entusiasmo van al par, José María Mendoza y Sebastián Ibelles alternan inquietudes, entusiamo y exquisito gusto por expresarse, aun cuando la vaca no ofrece posibilidades de éxito, pero el emocional desborde acentúa cada suerte.
con la capa manda Sebastián, a la muleta responde Chena y alternadamente van brindando en vivo imaginación, pues sensibilidad irradian desde la colocación en en ruedo, parecieran cuajados toreros y sin embargo van superando balbuceantes pasos.
Detallote torero de Raúl Ibelles, el organizador al compartir oreja para cada chaval por las delicias brindadas, tras el torero brindis a “El Payo”, al regresar la página a sus primeros pasos que hoy lo tiene en importate figura, virtud a sus ëxitos en la plaza México y Feria de Aguascalientes.
Todo sea por la fiesta firma Raúl Ibelles en amena charla, comida bebida y fiesta.
Foto: Mundo Toca.
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